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2007-06-03

FERNANDO VALLEJO: “Es la hora de proscribir a esta institución criminal”

FERNANDO VALLEJO HABLA DE “LA PUTA DE BABILONIA”, UNA PODEROSA ACUSACION CONTRA LOS FANATISMOS RELIGIOSOS
“Es la hora de proscribir a esta institución criminal”
Por Angel Berlanga
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“Me divertí escribiendo el libro. No hay forma de tomar tanta monstruosidad sin sentido del humor.”

Que no busca escandalizar, dice Fernando Vallejo, y que sería útil que los seminaristas que todavía no tienen el cerebro lavado lean el libro que acaba de publicar, La puta de Babilonia, una obra que planteará disidencias de enfoque con la bibliografía escolástica. Una cita, para empezar livianito, acerca de Tomás de Aquino; anota Vallejo que la Suma teológica de este autor, a quien apoda “el Gordo”, es “la más grande colección de paja y mierda que haya escrito nuestra especie bípeda”. Difícil que esa definición le guste a Mariano Grondona.

Difícil, también, que el cardenal Bergoglio acepte su invitación a debatir sobre el contenido del libro: “No se atreven –dice el escritor–, porque la Iglesia está acostumbrada a sostener que tiene la verdad, a imponerla por las buenas o las malas, como hicieron en la Inquisición, quemando a quienes quisieron acusar de brujería o herejía.

Están acostumbrados a engañar, a obnubilar y a embrollar, no a debatir”.

El primer párrafo del libro de Vallejo es una contundente enumeración de cargos contra la Iglesia de Roma, “la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala, la del Santo Oficio y el Indice de los Libros Prohibidos”. Qué más: autora de las Cruzadas, “detractora de la ciencia, enemiga de la verdad, adulteradora de la historia”; “estafadora de viudas, cazadora de herencias”, oscurantista, “reprimida, represora, mirona, fisgona”. Y más: corrupta, hipócrita, antisemita, homofóbica, misógina, “solapadora de Mussolini y de Hitler”. ¿Y hay más? Unas 310 páginas. Las que van de 132 a 134 podrían ser útiles para compartir con los testigos de Jehová que tocan el timbre: citas de la Biblia con instrucciones para los casos en que debe liquidarse al prójimo. Cada tanto Vallejo se despacha con una lista de cargos, por ítem: ¿“Descontroles sexuales de papas y cardenales”? Este, éste y éste. ¿Defensa de la esclavitud? En esta ocasión y en aquéllas. ¿Crímenes, transas y acomodos para llegar a la banqueta de Pedro? Los siguientes caballeros. A partir de un texto que va y viene en el tiempo, sin divisiones por capítulos, sustentado en sólidos estudios históricos, con esas andanadas de singular y agudísima irreverencia que distinguen su forma de narrar, Vallejo escribió un libro capaz de generar espanto, risa, asombro, admiración o indignación, pero nunca indiferencia.

–¿Se divirtió escribiendo el libro?

–Sí, mucho. No hay forma de tomar tanta monstruosidad sin sentido del humor.

–Fue creyente, en algún momento.

–De niño estudié con los salesianos, que son peores que los jesuitas. Son terroríficos. Eran, porque ahora son casi una especie en extinción. Teníamos clase de apologética y nos enseñaban a defender la religión católica de todos, ateos, gnósticos, comunistas, protestantes. Estaba entrenado, porque el que lo está para defender también lo está para atacar.

–Anota que se va a cobrar las deudas. ¿Cuáles?

–Están las personales, que las puedo olvidar fácil, aunque me ensombrecieron la infancia con el terror al infierno, a las confesiones sacrílegas, al pecado. Toda esta satanización del sexo; el sexo, mientras no vaya destinado a la reproducción y no sea violento, es inocente. Lo personal no importa tanto; lo que hiere es la injuria y el desprecio por los animales que tuvo la Iglesia en toda su historia. La defensa de los animales es mi causa. Digo los superiores, los que tienen un sistema nervioso complejo, como los mamíferos. Y Cristo, que no existió, pero el que conocemos a través de esos evangelios, no tiene una palabra de amor por ellos. ¿Cómo puede ser paradigma de lo humano un hombre tan ciego que no ve el dolor de sus semejantes? El genoma del chimpancé coincide en el 99 por ciento con el nuestro: estamos muy emparentados.

–¿Usted plantea que Cristo no existió?

–No. Existieron muchos Cristos, pero no el encarnado, el histórico que pretende esta secta cristiana que se llamó católica y terminó imponiéndose a las otras cuando estableció su alianza con el emperador Constantino por el año 310. Por el 180 Celso escribió La palabra verdadera, donde cuenta que eran muchas sectas: gnósticos, ebionitas, docetistas. Pero antes del año 100 no hay cristianismo. Nadie lo puede probar.

–¿Por qué sobrevivió esta secta?

–Las razones son muchas. Primero, se subdividió en infinidad de sectas. Ofrecerle al ser humano la vida eterna y un cielo de premio y la amenaza del infierno son dos razones muy poderosas, porque todos queremos perdurar, nadie se quiere morir. Otra de las razones es su contubernio, sobre todo la Iglesia occidental, con el poder. Su historia empieza con el contubernio con Constantino, un genocida. Lo que importa es determinar que no es una religión, y que plantea una moralidad que no tiene.

–Ese es el principal enfoque del libro.

–En realidad se trata de un fanatismo con una historia manchada de sangre, plagada de falsificaciones y calumnias, de cerrazón mortal; provocaron la Edad Media, crearon la institución más monstruosa, la Inquisición. Es una empresa asesina y criminal disfrazada de religión. Y está durando más de la cuenta, es hora de que la proscribamos en nuestros países. Si consideramos al nazismo, que atropelló a la humanidad trece años, una empresa criminal, y hacer su apología es un delito, ¿cómo vamos a seguir tolerando a una institución con 1700 años de crímenes? Y sigue haciendo daño: sigue siendo un parásito de la sociedad, no trabaja, vive de limosna. Mientras existan el cristianismo y el Islam no hay esperanzas para el ser humano en la Tierra.

–Dos instituciones sagradas para mucha gente.

–Esa es la venda que tiene en los ojos buena parte de la humanidad. A estos fanatismos disfrazados de religión pertenece la mitad del género humano. Creo que llegó la hora de decir basta, o nos vuelven a las tinieblas medievales. De las que no salió el Islam, pese a que tiene jet e Internet. El Papa disfruta de las ventajas de las tecnologías modernas, que se dieron muy a su pesar, porque si alguien se opuso a los avances de todo tipo, espirituales o materiales, fue la Iglesia.

–¿Cómo sería esta campaña para proscribirla?

–Denunciémosla, iniciemos el debate. Hagámoslo aquí, en Latinoamérica, el continente más libre. Porque Europa y EE.UU. están aterrorizados, vivieron guerras de religión y viven en un equilibrio precario con distintos grupos radicales. Aquí somos homogéneos, hablamos el mismo idioma –el portugués de Brasil es muy cercano– y tenemos una sola religión, básicamente, que es la católica. Planteemos la pelea aquí.

–Aquí, también, es donde hay más fieles cristianos.

–Sí, un 90 por ciento de la población latinoamericana es católica. Planteemos el debate: éste es un libro riguroso y no está escrito con el afán de escandalizar ni vender. Propongo que se debata en los seminarios, donde los muchachos están todavía libres en el alma para pensar. Si a alguien le interesa el tema es a ellos, porque les va lo que sigue de la vida terrenal. Aún no tienen el lavado cerebral completo. Por qué la Iglesia no manda a sus representantes para que respondan este memorial de agravio, o el prontuario que es mi libro. Podríamos sostener un debate público con el cardenal Bergoglio en algún seminario.

–¿Tuvo reacciones de parte de la Iglesia?

–Nunca responden. Pero eso es una respuesta: no pueden defenderse. Ellos saben que es una historia de sangre y atropellos.

–El Papa anterior le caía muy mal. ¿Qué le va pareciendo éste?

–Este Papa es de una torpeza asombrosa. Su predecesor era un hombre perverso y vanidoso, dañino como pocos, el gran avivador de la hoguera de la paridera en un mundo superpoblado. En los 26 años de pontificado de Wojtyla subió la población mundial a 2200 millones de habitantes. Era un engañador de multitudes, de un rebaño imbécil. Y este Ratzinger pasó de gran inquisidor a montarse impúdicamente en el papado. Lo que vino a decir a Brasil es una estupidez, ya los mismos católicos le recordaron a Fray Bartolomé de las Casas, que denunció cómo la Iglesia arrasó, junto con los conquistadores, todas las civilizaciones y culturas americanas. Este va de una torpeza a otra.

–¿La abolición del limbo es una torpeza?

–(Se ríe.) Eso es muy grave: ¿dónde van a meter a todos los inocentes que no pertenecieron al cristianismo porque vivieron antes de Cristo? El limbo era tan necesario como el purgatorio; sin purgatorio no hubiera habido indulgencias, eso que inventó Bonifacio VIII en 1300, para sacar a los seres queridos de ahí mediante el pago de dinero a la Iglesia. Junto con el infierno, para disuadir y aterrorizar, y el cielo –el premio de vida eterna para una vida pasajera que es ésta, porque no hay más–, el purgatorio y el limbo son instituciones clave en esta empresa de engaños.

–¿Y la idea de dar misa en latín?

–Eso es imposible, es volver al pasado, embrollar las cosas escudándose en una lengua que no conoce nadie. Cómo lo van a enseñar a los curas. El latín que hablaban era el macarrónico, una lengua muerta tratando de hacerla viva. Cómo van a traducir al latín los términos del mundo moderno.

–¿Por qué cree que plantean esto?

–¡Porque es un hombre absurdo este señor Benedicto! Obcecado y necio. Estoy sospechando que es un retardado mental, pese a su capacidad de maldad y su habilidad política para llegar al gran puesto de la cristiandad. Subió ahí como Putin de la KGB al Kremlin.

–Estará al tanto del apoyo de la Iglesia argentina a la dictadura.

–Siempre fueron cómplices de los que están arriba. También fue cómplice de Pinochet el cardenal Sedano, y luego pasó a ser secretario de Estado del Vaticano.

–Un represor declaró que los vuelos de la muerte habían sido aprobados por la jerarquía eclesial como una forma “cristiana y poco violenta”.

–Yo no sé si la Iglesia se está volviendo compasiva, porque antes quemaba a la gente viva. No sé qué será peor, si morirse ahogado en el mar, tirado desde un avión, o quemado en la hoguera. Y más allá de su participación directa o de su tolerancia hipócrita aquí, está clara su participación en la Segunda Guerra. El Obispado alemán echó al vuelo las campanas en honor a Hitler. Y el italiano estuvo con Mussolini. Y el español, casi todo, con Franco. Son cómplices de asesinos.

–Pero usted reconocerá que hay curas de buena voluntad.

–Evidentemente. Pero de muy limitada capacidad mental.

–¿Por qué cree que permanecen, entonces, en la Iglesia?

–Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. No hay forma de convencer al que se quiere obnubilar. Es muy curioso y uno puede verlo en su propia familia: uno no puede ni convencer a la gente más cercana, porque es una educación que está ya en las neuronas, como si se hubiera metido con un cincel en la cabeza.

–¿Y eso qué efecto trae?

–La inmensa mayoría de los católicos, o de los cristianos si queremos ir más allá, es gente egoísta que vive para parir hijos y su solidaridad termina ahí, con sus hijos. Y a veces ni eso, porque hay infinidad de padres que tiran a sus hijos a la calle: América latina está llena de eso. El ser humano es egoísta y tal vez no pueda dejar de serlo, porque la mayoría vive agobiada por el horror de la vida, estrecheces económicas, exceso de gente: todo el mundo está tratando de sobrevivir, apenas. Por eso es imposible pedir generosidad al conjunto.

–¿La vida es sólo un horror, no tiene costados luminosos?

–No, salvo que seamos profundamente egoístas. El que sepa que se están muriendo millones de hambre en la Tierra de niños abandonados, o que acuchillan a las vacas en los mataderos, y dice que es feliz, lo es por egoísta. Y no pasa por dar una limosna a los pobres o un asilo a los animales para quitarse el peso de la conciencia: si hay generosidad verdadera, la vida no puede verse sino como un horror.

–¿Usted reniega de haber nacido?

–No tiene caso renegar, es un hecho que nací, estoy, y esto va a terminar dentro de poco, si no lo termino por mano propia... que a lo mejor no es necesario, porque con alborotar a la horda musulmana es más que suficiente para tener forma de salir. Pero no considero que sea una experiencia digna de imponérsela a los demás. Es muy difícil morirse, tan difícil como vivir; es muy traumático, porque uno deja cosas aquí, de cariño, amor, que lo atan a uno.

–A eso refería con lo de los otros costados.

–Sí, el amor y la compasión, la misericordia. Claro. Pero con todo, está claro que vamos todos hacia la muerte y el olvido. Hacia la vejez. La vida es un paso breve y sin sentido, doloroso, absurdo. Y no tenemos derecho a sacar a nadie de la paz de la nada para traerlo a este lugar.

–Anotó en su libro: “Dios es odio”.

–“Dios es amor”, dicen los protestantes. ¿Cómo puede ser amor alguien que nos manda enfermedad, vejez, muerte, terremotos, sida, malaria, tsunamis, hambrunas? Es una frase que usan los teleevangelistas, esos engañatontos que están reemplazando a la Iglesia Católica en América latina. Si existiera, Dios sería odio y maldad.

2007-05-27

IDENTIDADES

Domingo, 27 de Mayo de 2007
EL TE DEUM Y EL ACTO EN MENDOZA
Identidades
in anuncios explícitos, el acto en Mendoza ratificó la lenta disolución de identidades partidarias en un proceso de fusión simbolizado por la toma de manos de la pareja presidencial con el gobernador radical Cobos. Varias decisiones importantes en una semana de distensión y un Te Deum con un claro contenido político. Sigue pendiente una resolución sobre el Obispado castrense: continuidad, reforma o disolución.

Por Horacio Verbitsky

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Tal vez porque la oratoria no es su fuerte o porque hay cosas que aún no quiere decir, el presidente Néstor Kirchner ha desarrollado otras formas de comunicación que completan el mensaje. El cartel que decía “La Patria es de todos” como imagen de fondo mientras él alzaba las manos de su esposa CFK y del gobernador mendocino Julio Cobos es un buen ejemplo. En todo caso, no hubo ningún anuncio más concreto sobre la conformación de la fórmula que en octubre competirá por la presidencia y que marca la lenta pero persistente disolución de las identidades partidarias tradicionales, que van quedando como hilos con los que se borda un nuevo entramado. Así lo decía hace dos décadas el ex presidente Raúl Alfonsín y así lo implicó el viernes quien ocupa hoy el liderazgo partidario vacante, con sus menciones al aporte histórico de peronistas, radicales, desarrollistas y socialistas. Kirchner apareció relajado y sonriente, en la culminación de una semana que trajo novedades en distintos frentes: la decisión de despedir a funcionarios de cualquier nivel que aparezcan implicados en episodios de corrupción; el levantamiento del paro de los docentes de Santa Cruz, al cabo de complejas negociaciones; la revocación de la licencia de los ferrocarriles Roca y Belgrano Sur a un hombre de paja de las inversiones del Arzobispado de Buenos Aires; la inminente creación de un esquema múltiple para administrar el transporte ferroviario (con un Ente Regulador, una Administración de Infraestructura, una empresa estatal para explotar las líneas cuyas concesiones revirtieron al patrimonio público y que por ahora maneja una UTE compuesta por los demás concesionarios, y una instancia de coordinación entre esa empresa y las privadas que seguirán prestando el servicio en las líneas restantes); la creación de un programa de Verdad y Justicia que deberá sacar del pantano los procesos por el terrorismo de Estado, a cargo del politólogo Marcelo Sain, quien cumplirá esas funciones ad honorem y retendrá la dirección de la Policía de Seguridad Aeroportuaria; la difusión del primer reportaje a agenda abierta que Kirchner concede a una periodista no complaciente con su gobierno.

De Buenos Aires a Mendoza

Como en Mendoza no hubo precisiones electorales más explícitas, la celebración del 25 de mayo deja espacio para el análisis de las relaciones del gobierno con la principal iglesia del país, la Católica, Apostólica, Romana. Eduardo María Taussig es uno de sus obispos más recientes. Egresó del seminario porteño en 1982 y hace menos de tres años el cardenal jesuítico Jorge Mario Bergoglio le impuso las manos, símbolo de sucesión apostólica. Desde entonces conduce la diócesis de San Rafael. El viernes ofició la misa y leyó la homilía en presencia del presidente porque el arzobispo de Mendoza, José María Arancibia, estaba en Brasil donde participaba junto con Bergoglio y otros prelados en la asamblea general del Episcopado latinoamericano. Su predicación fue muy distinta de la que el año pasado Bergoglio asestó en la Catedral porteña al gobierno nacional en pleno.

El presidente del Episcopado se regodeó entonces en cada uno de los reproches que la oposición dirige al presidente y a su gobierno. Su belicoso discurso político implicó que Kirchner recurre a la propaganda y al juego de fuerzas para imponerse; que su poder y autoridad nacen de la manipulación, el amedrentamiento o la prepotencia; que se niega a la transitoriedad, a aceptarse como uno más del pueblo; que cultiva el hábito de polarizar y excluir; que busca enemigos y culpables sólo afuera; que practica la exclusión del contrario, la confrontación y el choque; que hace leña del árbol caído y consiente el abuso y la corrupción. Nada de eso forma parte de las bienaventuranzas bíblicas, como tampoco la hipótesis de que un presunto “permanente enfrentamiento nos deja rehenes de los imperios”. Esta última frase, propia de la guerra fría, no está tomada de los Evangelios sino del bagaje de Guardia de Hierro, la organización reaccionaria protegida por el ex almirante Massera, de la que Bergoglio formó parte. Desde entonces no ha escatimado gestos para unificar todas las fuerzas dispersas, de modo de presentar batalla a Kirchner y hace cinco semanas, al inaugurar la Asamblea Plenaria de los obispos argentinos, dijo que la Iglesia era difamada y perseguida. Sólo pudo ofrecer ejemplos de tiempos y lugares remotos, porque no hubiera quedado muy apostólico que mencionara los procesos contra el capellán policial Christian von Wernich y el cura pedófilo Julio César Grassi, que en vano trató de impedir y que exponen la realidad terrenal de una institución que prefiere amonestar desde los cielos.

El federalismo

Durante el reportaje con Magdalena Ruiz Guiñazú, Kirchner explicó que no mudó el Te Deum Laudamus a Mendoza para eludir el sermoneo impertinente de Bergoglio, sino porque como provinciano prefiere llevar el festejo de las fechas patrias a distintos lugares del país. Agregó que no le parecía dramático polemizar con el cardenal en aquellos puntos en que disientan, ambos como ciudadanos con iguales derechos. Claro que esa horizontalidad es inaceptable para la Iglesia, que se refiere a sí misma con la modesta expresión El Magisterio.

El tono y el contenido de la homilía de Taussig en Mendoza no podrían haber contrastado más con los de Bergoglio. Pero esas mismas diferencias ayudan a entender cuánto permanece de inmutable en ese tipo de ceremonia, cuya mera reiteración menoscaba la soberanía popular y la somete a una autoridad que se pretende superior. Por cierto, esos signos no son de comprensión simple ni inmediata.

Sin la entonación meliflua que enmascara la crispación, Taussig leyó un mensaje sereno y que culminó con un saludo cordial a Kirchner y a su esposa CFK, con abrazo y sonrisas incluidos. En la primera mitad reseñó la historia de esa ceremonia, lo cual revela la conciencia que la Iglesia romana tiene de que en la Argentina el Te Deum ya no es tan natural como el sol y la nieve y por primera vez motiva reflexión y análisis. El obispo de San Rafael recordó el origen medieval del himno que se canta en alabanza de Dios, su trasplante a la Argentina colonial y su continuación luego de la Independencia. Mencionó los Te Deum celebrados en los primeros años de vida independiente del país pero por supuesto se abstuvo de recordar que la Asamblea Constituyente de 1813 declaró al Estado “independiente de toda autoridad eclesiástica”, que en 1816 el papa Pío VII exhortó a los arzobispos y obispos “de la América Católica súbdita del Rey de España” a condenar “los movimientos sediciosos” contra la debida sumisión a las autoridades y a no escatimar esfuerzos para arrancar y destruir la funesta cizaña de la rebelión, y que su sucesor, León XII, dispuso en 1824 que los eclesiásticos ilustraran a los fieles sobre las virtudes del católico rey Fernando, “nuestro queridísimo hijo en Cristo”.

Taussig usó una metáfora de apariencia ingenua para fundamentar la subordinación que la Iglesia apostólica pretende del poder civil. Contó que un niño formuló la pregunta fundamental ¿para que hemos sido creados? Su catequista le respondió: “Para conocer, amar y servir a Dios”. El chico pensó que eso sería muy aburrido, pero al crecer y madurar percibió la sencilla profundidad y riqueza de esa lección. Por si el texto escrito no hubiera sido bastante claro respecto de lo que la Iglesia Católica espera de las autoridades, el prelado improvisó durante la ceremonia que el niño era como cualquiera de los presentes y podía llamarse Eduardo María, Néstor, Cristina o Julio, los nombres de pila del propio Taussig, del presidente, de su esposa y del gobernador mendocino. No menos sutil fue la referencia a una ley superior, que la Iglesia Católica llama “natural”, y que Dios habría inscripto en la conciencia de cada persona. Tampoco se privó de recordar que el primero de esos mandamientos dice “amar a Dios sobre todas las cosas” y sostuvo que el cuarto, “honrarás a tu padre y a tu madre” funda el amor a la patria, la tierra o herencia de los padres. Para servir bien a la patria, es necesario observar el decálogo, agregó, y la fidelidad a Dios es necesaria para erradicar el crimen y la deshonestidad en la tierra heredada. En síntesis: la Patria es católica y más vale que los gobernantes dejen de conducirse como niños, maduren y lo entiendan de una buena vez.

La democracia

La gran novedad fue la alabanza eclesiástica a la democracia, aunque escondió algunas espinas. El sacerdote agradeció a Dios por la inminencia de la sexta elección presidencial consecutiva en dos décadas. Dijo que a lo largo de la historia, los desencuentros entre los argentinos impidieron muchas veces que “fuera el pueblo el que confiriera la autoridad y mando” (expresión de Cornelio Saavedra) y frenaron “nuestra fidelidad a la democracia” (según una cita de Benedicto XVI, que amplió luego). Con una precisión histórica poco común en este tipo de oraciones recapituló que “de 1930 a 1983, sólo dos presidentes concluyeron el mandato para el que fueron elegidos”. Es una lástima que no haya ahondado en el rol que cumplieron para que ello ocurriera los cuerpos episcopales de la época y el Vicariato castrense, como sustento dogmático del Partido Militar y legitimación espiritual de sus intervenciones. Recién en el ocaso de la última dictadura, con el documento “Iglesia y Comunidad Nacional”, la jerarquía católica se resignó a la democracia. Taussig comenzó su carrera sacerdotal en 1982, al año siguiente de ese documento, por lo que no hay motivos para dudar de la sinceridad de su agradecimiento. Con otra cita de Benedicto XVI, quien a su vez citaba a Pablo VI, y a quien Taussig confundió en un tramo con Juan Pablo II, instó a “la fidelidad a la democracia”, que “puede garantizar la igualdad y los derechos de todos”, en especial “de los débiles o marginados”. Pero la “condición de posibilidad de una democracia real y no aparente” sería la búsqueda de “la verdad”, que es como la humilde Iglesia católica llama a su propia doctrina. “De aquí la invitación a trabajar para que aumente el consenso en torno a un marco de referencias comunes. De lo contrario, el llamamiento a la democracia corre el riesgo de ser una mera formalidad de procedimiento, que perpetúa las diferencias y acentúa los problemas”. No es necesario aclarar quiénes cree la Iglesia Católica que están llamados a fijar ese marco y cuáles son las referencias comunes que está dispuesta a aceptar.

La súplica

Lo puso de manifiesto en la súplica que sucede a la alabanza y que constituyó el golpe maestro de la ceremonia. Taussig hizo leer por dos monaguillos los siete puntos del programa que la Asamblea Episcopal difundió el 28 de abril como desafíos prioritarios en este año electoral y dispuso que los fieles imploraran a Dios por su cumplimiento. Los jovencitos leyeron:

“Preservemos la vida, don de Dios y el primero de los derechos humanos, desde el momento de la concepción y cuidemos su existencia y dignidad hasta su fin natural”. El presidente y el vice, sus esposas, los ministros del gabinete nacional, los gobernadores de las provincias argentinas, musitaron obedientes: “Te suplicamos, Señor”. El diálogo siguió así:

–Que la familia, fundada en el matrimonio entre varón y mujer, se fortalezca como célula básica de la sociedad y sea la primera responsable de la educación de los hijos.

–Te suplicamos, Señor.

–Que el bien común prime por sobre los bienes particulares y sectoriales, fortalezca los tres poderes del Estado, cuya autonomía se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia, y se afiance por la sanción de leyes justas y por su acatamiento.

–Te suplicamos, Señor

–Que la inclusión de todos los ciudadanos permita a todos la participación en los bienes espirituales, culturales y materiales.

–Te suplicamos, Señor.

–Que el verdadero federalismo contribuya al fortalecimiento institucional de las provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central

–Te suplicamos, Señor.

–Que la sociedad crezca en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado, que orienten hacia un proyecto común de Nación.

–Te suplicamos, Señor.

–Que la fragmentación y enfrentamientos, que se manifiestan tanto en la impunidad como en desencuentros y resentimientos, den paso a las condiciones para establecer una paz verdadera con la restauración de la justicia, la reconciliación y el perdón.

–Te suplicamos, Señor.

En una de las filas de bancos de la basílica escuchaban con sus pañuelos blancos cinco Madres de Plaza de Mayo, que saben cómo se traduce al lenguaje político argentino la reconciliación y el perdón que postula la jerarquía episcopal.

La información histórica suministrada por el obispo de San Rafael queda incompleta si no se agrega que la celebración del Te Deum no tiene rango constitucional ni legal, que es apenas una costumbre anacrónica y que solicitarlo o no constituye una facultad de los autoridades políticas. Kirchner llega al final de su mandato sin haberse perdido ni uno.

DISTANCIAS QUE CRECEN ENTRE LA CULTURA Y LA FE

27.05.2007


Distancias que crecen entre la cultura y la fe


El Papa acaba de visitar América latina, un continente que se considera reservorio del catolicismo. Sin embargo, se advierten en su mensaje criterios que parecen ahondar la brecha entre la sociedad y la cúpula de la Iglesia.

Manuel Antonio Garretón SOCIOLOGO, DOCENTE UNIVERSIDAD DE CHILE

No lejos de la región en que vivió Jesucristo, vengo de asistir a un encuentro entre intelectuales de las ciencias sociales del mundo árabe y del mundo latinoamericano para comparar la situación de la democracia en ambas regiones, intentando sacar las enseñanzas de las transiciones a la democracia en América latina para los países árabes.

Por ese tiempo el Papa hacía su visita a Brasil y ponía en el tapete una de las cuestiones tratadas en el seminario mencionado: las relaciones entre religión y política. Si en el caso de los países árabes esta cuestión puede ser formulada en estos términos, es más comprensivo en América hablar de la relación entre Iglesia y política. Aquí estamos menos frente a la cuestión de si la ley de Dios permite u obstaculiza la existencia de regímenes democráticos que frente al papel que juega una organización en nombre de Dios respecto de las sociedades y su política.

Es probable que sólo en algunos siglos más pueda hacerse una evaluación justa del significado de los últimos dos papados, principalmente para nuestro continente que, sin duda y pese a sus diferencias de estilo, han marcado una estricta continuidad. Pero lo que vemos en estos tiempos es un fenómeno regresivo, simbolizado en la frase del Papa sobre el papel de la Conquista respecto de las poblaciones indígenas y la reciente descalificación de un eminente teólogo progresista.

Así, más allá de lo que hacen las propias comunidades eclesiásticas o algunos sectores de ella más distantes del Vaticano, tanto en la reunión de Aparecida como en el día a día de su trabajo, lo que ocurre es un fenómeno de consecuencias civilizatorias: desde las altas esferas de la Iglesia romana se busca consolidar la separación entre Iglesia y pueblo que había iniciado Juan Pablo II, revirtiendo las tendencias que se consagraron en el Concilio Vaticano II y en las Conferencias Episcopales de Medellín y Puebla.

Se sabe de la profunda intervención vaticana en las últimas décadas en la Iglesia latinoamericana a través de los nombramientos de obispos conservadores o "pastorales", a través de sanciones o llamados al orden y aislamiento de sacerdotes y congregaciones progresistas. También se observan el apoyo a congregaciones cercanas al fundamentalismo y la promoción de posiciones amenazantes frente al mundo que se aparta de una Iglesia vista por sus autoridades como la depositaria de una verdad absoluta.

La posición de la Iglesia Católica frente a los temas culturales o de valores —que en algunos países se reducen a la sexualidad y su represión—, la prioridad dada a la competencia con otras Iglesias o religiones, la defensa de sus cuotas de poder en la sociedad como en el campo educacional, la preferencia por una Iglesia pequeña pero incondicional de las autoridades vaticanas y sus normativas —temas todos presentes en la acción de Juan Pablo II— adquieren con su sucesor un nuevo sello. El basamento teológico e histórico a la vez, como en Ratisbona, frente al islam o en Brasil frente a la Conquista y colonización en América latina —independientemente de insostenibles aclaraciones posteriores— se acercan al fundamentalismo y la arrogancia, lo que no hace sino evocar lo que algunos con otros fines han llamado el choque de civilizaciones centrado en principios y cuestiones religiosas.

Es evidente que detrás de todo esto están tanto el crecimiento de otras Iglesias o el descreimiento de la población y el terror de ver que esto ocurre en el continente que se considera la reserva católica de la humanidad.

Pero en vez de ir en la dirección del acercamiento a las sociedades y aprendizaje de los pueblos y de las experiencias de la humanidad, la reacción es la de la autoridad que se siente abandonada y depositaria única de la verdad y por lo tanto se refugia en sí misma, desconfiando y aislándose de este mundo.

Así, en estas latitudes, los fenómenos religiosos o lo que podría llamarse el sentido trascendente de la existencia tienden a separarse o no encontrar respuesta en las instituciones en que tradicionalmente se expresaron. Y éstas, la Iglesia y sus autoridades, tienden a girar más en torno a sí mismas transformándose en corporaciones que persiguen sus propios intereses particularistas y que parecen estar subordinadas a un Estado extranjero interventor, el Vaticano, más que ligados a una comunidad que se abre y acoge. Una buena expresión de este distanciamiento entre cultura y fe, Iglesia y religión lo da la opinión pública respecto de los temas culturales mencionados donde los que se declaran católicos contradicen en sus opiniones y comportamientos los principios y normas de una autoridad patriarcal que en vez de revisarlos y aprender de tales rechazos, se obstina en tratar de imponerlos.

Curiosamente, en muchos casos vemos que los gobiernos están más interesados en mantener buenas relaciones con este poder eclesiástico autoritario y conservador que con la gente que éste dice representar, con lo que se completa esta separación entre las instituciones formales, la autoridad (cualquiera que ella sea) y el sentimiento y vida de los pueblos.

El cisma entre clase política y ciudadanía en nuestras sociedades es coherente con el mismo cisma que separa la Iglesia de su pueblo. Sólo que en democracia hay mecanismos de superar esta separación, lo que no ocurre con la Iglesia.

http://www.clarin.com/diario/2007/05/27/opinion/o-03402.htm

2007-05-07

EL MAYOR PELIGRO DEL CATOLICISMO, EL MAYOR ANTICATOLICO, ES EL PROPIO VATICANO

ArgAtea: Los "fuertes mensajes" contra la pobreza, la injusticia social, la violencia y el aborto solo son expresiones demagógicas y proselitistas, con la "esperanza" de seguir en el poder que le dan las estadísticas fraudulentas. No aceptan el laicismo porque no aceptan la competencia, no son "los males del relativismo" la preocupación, lo que les aflige es una democracia para iguales entre iguales.

El Papa hablará en su visita a Brasil sobre la pobreza y el aborto

07/05/2007 19:17 Agencias. ROMA. El Papa Benedicto XVI promulgará durante el viaje a Brasil, que realizará entre este miércoles y el domingo, "fuertes mensajes" contra la pobreza, la injusticia social, la violencia y el aborto, según explicó en Roma el Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Tarcisio Bertone.

La Iglesia católica sigue con preocupación los problemas que existen en Latinoamérica, destacó Bertone, "pero también existen grandes señales de esperanza y de reanudación de la actividad misionera".

El Papa también hablará sobre la creciente huida de católicos hacia sectas protestantes, así como sobre el derecho a la vida. "Aún hay que esperar los resultados del viaje. Esperamos que estos mensajes sean escuchados y no sólo por las comunidades católicas, sino también por los políticos", dijo Bertone.

Grupos de feministas y defensores de los derechos de los homosexuales anunciaron protestas contra las conservadoras posturas del pontífice sobre los derechos de la mujer, los anticonceptivos y el aborto.

Benedicto XVI visitará Brasil en su primer viaje transatlántico desde su elección como Papa en 2005. El domingo comenzará la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, el principal lugar de peregrinación del país. Juan Pablo II visitó Brasil en tres ocasiones.

Los desafíos de Benedicto XVI en Brasil
El hecho de que la Iglesia Católica sea la mayor religión organizada del mundo se debe en gran parte a América Latina, donde vive casi la mitad de sus 1.100 millones de creyentes. Sin embargo, en las últimas décadas América Latina también se ha convertido en una fuente de constante preocupación para Roma.

Un número creciente de latinoamericanos o bien está abandonando la Iglesia Católica para convertirse a otras religiones o sectas, especialmente las del protestantismo evangélico, que en muchos casos reciben apoyo y ayuda financiera de Estados Unidos, o simplemente ignora las enseñanzas católicas bajo la influencia del ‘secularismo hedonista’ occidental.

En 1980, cuando Juan Pablo II visitó Brasil por primera vez, prácticamente todos los habitantes del país decían profesar la religión católica. Aunque Brasil sigue siendo el país con la mayor comunidad católica del mundo (más de 135 millones de creyentes), la población católica se ha reducido en los 20 últimos años de un 89 a un 74 por ciento.

Alarmado, el cardenal brasileño Claudio Hummes formuló la siguiente advertencia en un sínodo de obispos celebrado en Roma en 2005: "Debemos preguntarnos cuánto tiempo más Brasil seguirá siendo un país católico".

En todo el subcontinente latinoamericano hay cada vez menos sacerdotes y el número de feligreses católicos ha caído a un mínimo histórico.

Muchos de los gobiernos en América Latina ya no son dictaduras derechistas, sino democracias escoradas hacia la izquierda, que sienten poca simpatía por los que defienden con firmeza los "valores familiares tradicionales".

No es difícil entender por qué la visita pastoral de Benedicto XVI a Brasil tiene lugar en un momento crucial para la Iglesia Católica.

El hecho es que hasta ahora una de las acciones más notables del Papa ha sido amonestar a un influyente teólogo salvadoreño, el jesuita Jon Sobrino, uno de los principales representantes de la Teología de la Liberación, una corriente teológica muy popular en América Latina y entre quienes creen que la Iglesia Católica debería promover un Jesús más "real", precisamente lo que preconizan los líderes de la comunidad pentecostal de Brasil.

Algunos también acusan al alemán Joseph Ratzinger, considerado como uno de los teólogos vivos más eminentes, de estar demasiado preocupado por los "males del relativismo" y la decreciente influencia de la Iglesia Católica en Europa como para prestar atención a lo que está pasando en el resto del mundo.

Los líderes de la Iglesia Católica brasileña esperan que durante su estancia el Papa les ayude a encontrar vías para recuperar el apoyo perdido entre la población. Es poco probable que el Papa intente lograr esto con gestos espectaculares del tipo que hicieron tan popular a su predecesor Juan Pablo II, quien durante su primera visita a Brasil caminó por una de las favelas charlando con los habitantes. Tampoco es probable que Benedicto XVI se lance a la reconquista de adeptos pronunciando los discursos incendiarios que tanto gustan a los brasileños.

Benedicto XVI es un académico tranquilo, casi tímido, y los dos primeros años de su papado han demostrado que sigue siendo un tradicionalista que no tiene reparos en expresar ‘verdades impopulares’ sobre asuntos como la sexualidad o la correcta celebración de las misas.

Aun así, Ratzinger es capaz de causar sorpresas. Durante su último viaje al exterior, en noviembre pasado a Turquía, que se produjo en medio del gran revuelo causado por unos comentarios supuestamente antiislámicos, Benedicto XVI se ganó la simpatía de muchos musulmanes con una espectacular visita no prevista a la Mezquita Azul en Estambul.

2007-04-29

Cual es la realidad del misterio detrás de "Cristo vence"?

Advertencia

En las páginas que siguen no se encontrará ningún juicio de valor sobre el dogma ni el culto. Sólo un análisis del comportamiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana como “realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto”, según los términos de la propia Conferencia Episcopal Argentina. En cambio su “realidad teológica de misterio” sólo corresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto.


Domingo, 29 de Abril de 2007

UN SIGLO DE HISTORIA POLITICA (1884-1983)
Cristo Vence
Hoy a las 18.30 Verbitsky presentará en la Feria del Libro Cristo Vence, primer tomo de una historia política de la Iglesia Católica. Lo acompañarán Adolfo Pérez Esquivel, Felipe Pigna y Fortunato Mallimaci.

A continuación, el comienzo de un trabajo histórico que aparece en el momento oportuno, cuando la máxima jerarquía se declara perseguida por un gobierno que podría retomar el proceso secularizador interrumpido.

Por Horacio Verbitsky


Advertencia

En las páginas que siguen no se encontrará ningún juicio de valor sobre el dogma ni el culto. Sólo un análisis del comportamiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana como “realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto”, según los términos de la propia Conferencia Episcopal Argentina. En cambio su “realidad teológica de misterio” sólo corresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto.

Sin estudiar el papel central de la Iglesia Católica Apostólica Romana es imposible entender la historia de la Argentina moderna y la tragedia que marcó el último tercio de su siglo XX con extremos de crueldad propios de las contiendas de religión. Tal hipótesis es el origen de esta Historia Política de la Iglesia en la Argentina, que también puede leerse como una historia de la Argentina con la Iglesia Católica como hilo conductor.

Cada uno a su manera, víctimas y victimarios de la última dictadura vinculan el método del exterminio clandestino con la Iglesia Católica.

–Sería preferible que dictaran la ley marcial y aplicaran la pena de muerte, pero con oportunidad de defensa ante un tribunal –argumentó el editor periodístico Jacobo Timerman durante un almuerzo con un íntimo colaborador del jefe de la Armada, Emilio Massera.

–Estamos apurados. No tenemos tiempo. En ese caso intervendría el Papa, y contra la presión del Papa sería muy difícil fusilar –le contestó.

–Pero Franco fusiló pese a la oposición del Papa –insistió el editor.

–Nosotros no estamos en condiciones –replicó el marino.

El general Ramón Genaro Díaz Bessone, comandante y teorizador de la llamada guerra contrarrevolucionaria, también explicó la adopción del método de la desaparición forzada de personas por el temor a la reacción del Vaticano:

–Mire el lío que el Papa le armó a Franco cuando fusiló tres nomás. Usted no puede fusilar 7000 personas –le confesó a la periodista francesa Marie-Monique Robin.

Cuando entrevisté al oficial naval Adolfo Scilingo dijo que el método atroz de arrojar personas vivas al mar había sido consultado con la jerarquía eclesiástica, que lo aprobó por considerarlo “una forma cristiana y poco violenta” de muerte. Al regreso de cada misión, los capellanes calmaban el escrúpulo de los participantes con parábolas bíblicas sobre la separación de la cizaña del trigo, pasando por alto que en la teología católica ésa no es una tarea de los hombres en el mundo sino de Dios el día del Juicio.

En la década de 1930 Francisco Franco contó con el apoyo del Episcopado español y de los papas Pío XI y Pío XII. Pero aquélla fue una verdadera guerra civil, en la que también los rojos colocaban frente al pelotón de fusilamiento a los nacionalistas, entre ellos centenares de sacerdotes. Como escribió el católico desencantado Georges Bernanos, en España se fusiló como quien talaba árboles.

En realidad tanto el interlocutor naval de Timerman como Díaz Bessone aludían al declinante Franco de 1975, que hasta el último día sostuvo su poder en el garrote vil pese al repudio universal, incluido el de Pablo VI. A eso se refería también el jefe de Operaciones Navales de la Armada al informar a Scilingo y al resto de sus oficiales que la jerarquía argentina recomendaba un método menos estrepitoso, la desaparición entre noche y niebla de los opositores, armados o no. Este sigilo no hubiera sido necesario en una guerra, que enfrenta a dos bandos armados de alguna equivalencia. Pero sí para ejecutar con medios criminales una operación de reingeniería social que abarcó mucho más que las organizaciones partisanas. La mitad de los detenidos-desaparecidos eran obreros o empleados y la dictadura envió comandos a Venezuela para secuestrar o asesinar a dirigentes gremiales empresarios.

Plan de masacre

Ese método del secuestro, la tortura y la eliminación clandestina en el nombre de Dios no fue transmitido a los militares argentinos por los veteranos ni por la literatura de la Falange española, que fue una de las múltiples influencias en el peronismo, sino por miembros militares y eclesiásticos de la poco conocida organización integrista francesa Cité Catholique. Cuando se produjo el golpe en Buenos Aires ya habían pasado cuarenta años del alzamiento franquista, sus antiguos partidarios ni querían recordarlo y la España contemporánea era exaltada como modelo tecnocrático de desarrollo, bendecido por el Opus Dei. En cambio estaba fresca la guerra de Argelia y su secuela de terrorismo paramilitar en París.

Varios de los principales cuadros de Cité Catholique fueron los responsables de la inteligencia del Ejército colonial francés y de sus despiadados métodos. Luego de la independencia de Argelia y del desmantelamiento de la OAS varios de ellos se refugiaron en la Argentina bajo la protección del presidente de la Conferencia Episcopal, vicario general castrense y cardenal primado de la Argentina, Antonio Caggiano, la figura central de la Iglesia argentina en el siglo XX.

En 1961 la Argentina fue el primer país después de Francia en el que se publicó el libro ideológico fundamental del grupo, “El marxismo-leninismo”, de Jean Ousset, que incluye una recopilación de encíclicas papales condenatorias del comunismo y una doctrina de la guerra contrarrevolucionaria. Su traductor fue el coronel Juan Francisco Guevara, que era el jefe de la Inteligencia del Ejército, y su prologuista el cardenal Caggiano. Para el líder de Cité Catholique enemigo es todo aquel que procure subvertir el orden cristiano, la ley natural o el plan del Creador, lo cual explica el amplio espectro de organizaciones y personas que cayeron bajo la atención de sus discípulos. Como dice Caggiano en el prólogo, hay que prepararse para una “lucha a muerte” que califica de “eminentemente ideológica” contra enemigos que todavía “no han presionado las armas”. Esta frase es otra constatación rotunda de los alcances del plan de masacre, elaborado antes de que surgiera la primera organización guerrillera.

El sucesor de Caggiano en el arzobispado de Buenos Aires pasaba los fines de semana en la casa de recreo El Silencio, donde también festejaban el fin de curso sus seminaristas. En 1979 la Armada escondió allí a medio centenar de detenidos-desaparecidos para que no los encontrara la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Es el único caso conocido de un campo de concentración que funcionara en una propiedad eclesiástica.

¿Por qué la Iglesia Católica actuó de ese modo si en la Argentina nunca hubo un atentado de la guerrilla contra personas o lugares eclesiásticos que, en cambio, fueron blanco predilecto de la represión militar?

Para entenderlo es preciso alejarse en el tiempo y en el espacio porque la Iglesia Católica es una institución bimilenaria, universal y compleja.

Nuevas preguntas

Pero antes de llegar a la conclusión aparecen nuevas preguntas:

¿Por qué las demás dictaduras de la seguridad nacional carecieron del componente dogmático que impregnó al gobierno de facto argentino entre 1976 y 1983?

¿Cuál es el motivo por el que sólo aquí un grupo marginal como Cité Catholique cobró tal influencia sobre eclesiásticos y militares?

¿Qué razón hubo para que en Chile, Uruguay y Brasil la Iglesia fuera refugio de los perseguidos y no su azote como en la Argentina?

¿Cómo se entiende que ese Episcopado que santificó un poder ilegítimo y brutal tuviera más bajas en su jerarquía que los del resto del continente? ¿A qué se debe que un Pontífice como Pablo VI, que rechazó los intentos de cooptación del chileno Pinochet, sucumbiera sin resistencia a la seducción de los argentinos Videla y Massera?

La masa del iceberg

Cuando llevaba más de mil quinientas páginas escritas en procura de las respuestas, regresé al más sensato propósito inicial de contar la historia de El Silencio. La parte sumergida de ese iceberg era una masa imponente de documentos, entrevistas y bibliografía. Constituía el involuntario esbozo de una historia política de la Iglesia Católica en la Argentina a lo largo de un siglo: desde que el general-presidente Julio A. Roca expulsó al delegado apostólico Luis Matera en 1884 hasta que el liberal-radical laicista Raúl Alfonsín recibió el gobierno en 1983, como consecuencia del derrumbe de la dictadura sangrienta cuya praxis resulta inexplicable sin conocer aquel siglo de historia eclesiástica. El texto se abre con una imprescindible reseña de los cambios producidos en el mundo en el siglo previo, a partir de la Revolución Francesa.

En este ciclo de crisis, renacimiento, apogeo y declinación, la Iglesia fue el soporte espiritual de la clase dominante, a la que Walsh atribuyó una inclinación temperamental al asesinato. La forzada identidad entre la Nación Argentina y la dogmática católica y la investidura de sus militares y obispos con la autoridad de vigilar y castigar cualquier apartamiento de la única verdad admisible están en la base de lo sucedido.

La secularización de la sociedad argentina emprendida por una burguesía liberal que importó su modelo económico de Londres y su modelo cultural de París fue incompleta. Las leyes de enseñanza laica y del registro civil de nacimientos, matrimonios y sepelios redujeron la influencia eclesiástica. Pero, a diferencia de los países vecinos, el impulso reformista no alcanzó para separar al Estado de la Iglesia, pese a que en la Argentina ofreció menor resistencia que en Chile. Allí la oposición católica llegó a exhumar sus muertos de los cementerios para emparedarlos en las iglesias, por temor a la promiscuidad con los cadáveres de excomulgados, y el arzobispo de Santiago decretó la execración de los cementerios secularizados.

La Constitución brasileña aseguró en 1891 que ningún culto o iglesia gozaría de subvención oficial, ni tendría relaciones de dependencia o alianza con el gobierno. Todas las confesiones se ejercerían con libertad en forma pública. También dispuso que la enseñanza sería laica, los cementerios seculares y el matrimonio civil.

El divorcio por mutuo consentimiento fue ley uruguaya en 1907 y por la sola voluntad de la mujer en 1913. La separación de la Iglesia Católica y el Estado fue incluida en la Constitución oriental en 1919.

La Iglesia y el Estado chileno fueron separados por la Constitución de 1925. Sólo la Argentina, Bolivia y Paraguay cruzaron el siglo XX sin aligerar ese lastre.

Ni hablar de la radical Constitución mexicana de 1917 y su legislación complementaria de 1924, que prohibió las escuelas religiosas, confinó los actos de culto al interior de los templos, transfirió al Estado todas las propiedades eclesiásticas, proscribió cualquier actividad o pronunciamiento político de sacerdotes y publicaciones religiosas, expulsó a prelados extranjeros e impuso a los nativos penas de prisión efectiva por criticar al gobierno y sus leyes o mostrarse con sus hábitos fuera de las iglesias.

Ruina económica y moral

En plena guerra civil estadounidense Pío IX reconoció al gobierno confederado sudista y a Jefferson Davis como su presidente. Una de las figuras centrales del Episcopado estadounidense consideró atroz la emancipación de los esclavos porque condenaría a la ruina económica a los estados del sur y a la ruina moral a sus presuntos beneficiarios, que no estaban preparados para la libertad. Abraham Lincoln fue asesinado el Viernes Santo de 1865. Uno de los acusados se refugió en Canadá con ayuda de un sacerdote, de allí llegó a Roma con protección eclesiástica y obtuvo un lugar en el regimiento papal que resistía la unidad italiana. En Estados Unidos las clases burguesas eran protestantes, leían la Biblia y oraban en inglés y la Iglesia Católica quedó asociada con los inmigrantes pobres, italianos e irlandeses. Todas las iglesias eran libres y el principio de separación del Estado y la religión era tan sagrado que recién en 1983 el gobierno de Estados Unidos designó un embajador en el Vaticano.

La derrota de los confederados en la guerra civil estadounidense terminó con la economía de plantación, sentó las bases para el desarrollo industrial y la democracia plena. El ordenamiento social argentino en cambio fue equivalente a una victoria del sur en la guerra civil norteamericana. La clase que había organizado la Nación Argentina y aprovechado los términos favorables del intercambio para integrar la producción pampeana al mercado mundial no contó con un partido político que defendiera sus intereses dentro de la competencia electoral, ni supo articular un discurso coherente de respuesta a los grandes movimientos de masas del siglo XX que por derecha e izquierda jaquearon al liberalismo en su cuna europea.

Aunque luego degeneró en una burocracia reelectiva, México llevó a cabo una revolución popular. Brasil, Chile y Uruguay tuvieron gobiernos burgueses basados en partidos relativamente poderosos, aquellos que cortaron el cordón umbilical según la consigna de Montalembert y Cavour: “La Iglesia libre en el Estado libre”.

A diferencia del estadounidense, el brasileño, el chileno o el uruguayo, el liberalismo argentino nunca comulgó con la democracia.

La fe sale a las calles

La burguesía modernizante no tenía respuesta para el desafío anarquista, socialista y sindicalista que se manifestó durante la primera década del siglo XX en Buenos Aires. La revolución bolchevique fallida de 1905 y la triunfal de 1917, le dieron una sensación de urgencia que la llevó a cerrar la brecha abierta con la Iglesia por las reformas secularizadoras, que se detuvieron por décadas.

Juntos enfrentaron los nuevos desafíos, según el libreto inmutable del orden jerárquico y la obediencia aportado por el socio eclesiástico. La burguesía no supo cómo ganar elecciones, la Iglesia despreciaba la soberanía popular que se oponía a la divina. Ambos se propusieron cortar el nudo político que no sabían cómo desatar. En el adoctrinamiento del Partido Militar que debía empuñar la espada para dar el tajo cumplieron un papel central los vicarios y capellanes castrenses, una institución que la ley eliminó en el Uruguay en 1911, al establecer que el Ejército no concurriría a ceremonias religiosas ni habría saludos de la bandera a personas o símbolos religiosos porque implicaban violentar las conciencias.

En 1925 Pío XI formuló la solemne proclamación de Cristo Rey. Su Encíclica Quas Primas añora la Edad Media y a Gregorio VII, el Papa del siglo XI que señaló su poder haciendo aguardar tres días en penitencia al emperador Enrique IV sobre la nieve y el hielo de Canosa, al pie de los Apeninos. A las fuerzas subversivas del orden clerical (el protestantismo, la masonería, el liberalismo, el socialismo, el comunismo), debían oponerse los principios de jerarquía y disciplina que habían regido la Cristiandad medieval, esa edad dorada en que los Vicarios de Cristo Rey eran los gobernantes supremos de una sociedad internacional de carácter total (que en realidad se ceñía a poco más que Europa). Según la definición de Pío XI la fe no debía recluirse en los templos o los hogares, sino salir a las calles. Sobre todo debía regir la conducta de los gobernantes, sometidos a la “realeza social de Cristo”, es decir el reino de su Iglesia sobre la sociedad.

El corpus ideológico integrista se afirmó a partir del largo reinado de Pío XI y no excluyó extremos estrambóticos como la cruzada del cardenal Louis-François-Desiré Edouard Pie para recuperar el Sagrado Prepucio de Cristo, la única parte de su cuerpo que no ascendió a los cielos. El integrismo guió la acción de la Iglesia en la Argentina durante buena parte del siglo XX, mucho más allá de su vigencia en Europa. Frente a él las corrientes católicas democráticas y liberales, inspiradas por el filósofo francés Jacques Maritain, nunca pasaron de ser una activa pero reducida minoría. El integrismo se sostenía en una mezcla inestable de conservadurismo tomista y doctrina social. Sólo variaría en cada momento la proporción de sus ingredientes. Trasladada al campo político, esa fórmula será el sustento de una de las vertientes principales del autoritarismo, con su predilección por el corporativismo y el nacionalismo, su aversión a la democracia, sus mitos sobre la armonía social, su rechazo de una sociedad pluralista, su antisemitismo y su espíritu de cruzada, que marcaron a la sociedad que los padeció. Apenas durante la década peronista el reformismo social tomaría la delantera sobre el autoritarismo político, que tampoco entonces faltó.

El Partido Militar

A mediados del siglo XIX Donoso Cortés había vaticinado en España que la Iglesia y las Fuerzas Armadas serían el único sostén de lo que llamaba civilización en lucha contra la barbarie, que identificaba con el comunismo y el socialismo. En el laboratorio argentino del siglo siguiente esa predicción se amplió hasta incluir al liberalismo y a la mera democracia representativa.

Cuando estaban por cumplirse treinta años del golpe de 1976 las intensas emociones que recorrían todos los estratos de la sociedad me desviaron por segunda vez de la secuencia cronológica. Así surgió “Doble juego. La Argentina católica y militar”, un libro que trata de la conducta del Episcopado durante aquel gobierno de facto.

Ya publicadas esas investigaciones, el plan es recorrer un siglo de la historia política de la Iglesia Católica en la Argentina con el deseo de identificar en cada momento aquellas tendencias a veces visibles y otras subterráneas que alcanzarían su máxima siniestra expansión durante la última dictadura.

Este primer volumen cubre desde la expansión del liberalismo laicista hasta el derrocamiento de Juan D. Perón por un golpe militar cuyos tanques y aviones lucían una cruz dentro de una letra V, que significaban Cristo Vence. Las actas de las reuniones episcopales manuscritas durante los años del peronismo por el obispo Antonio Plaza, la correspondencia de Caggiano y el arzobispo cordobés Lafitte, las hojas resecas por el fuego del incendio de 1955 que se deshacen al tocarlas, permiten atisbar en la penumbra de los salones las disputas entre los hombres, sus posiciones encontradas, que a menudo se dirimen por el humano método de la votación universal, obligatoria y secreta. No deja de ser una ironía, ya que ése era el nudo del conflicto con el peronismo, cuya legitimidad plebeya competía con la de origen divino que se arrogaba el Episcopado. La comunidad organizada de la Iglesia era una pirámide con Cristo en el vértice. Pero las dos personas de la pareja presidencial amenazaban con subrogar a las tres de la Santísima Trinidad. Paralela a esa tensión se desarrollaba la disputa de clases por el ingreso, cuando la rentabilidad del capital descendió a la mitad. El Episcopado volvió a alinearse entonces con los sectores tradicionales.

De Perón a Kirchner

El conflicto de Perón con la Iglesia tiene especial interés en el momento de la aparición de este volumen, dada la actitud de confrontación del presidente del Episcopado actual, cardenal Jorge Bergoglio, con el gobierno del presidente Néstor Kirchner. Hace medio siglo el contraste entre la modernidad peronista y el arcaísmo eclesiástico escaló en el peor momento y de la peor manera. Entonces, la hostilidad fue iniciada por un gobierno en crisis política, económica e individual que perdió el control de las fuerzas que había desencadenado; ahora, por un líder eclesiástico que se debate contra su propia historia y sobreactúa la polarización con un gobierno que no agrede a la Iglesia pero que tampoco le brinda el trato reverencial al que se considera acreedora. Las diferencias entre uno y otro caso son tantas como las plagas de Egipto narradas en el Exodo y no es preciso explicitarlas aquí.

Los volúmenes siguientes tratarán las tres décadas que culminan con la caída del gobierno militar en 1983 y que comprenden el surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo que tensionó a la Iglesia más que cualquier otro fenómeno surgido de sus filas, antes y después.

La intención es ofrecer un eje interpretativo sobre asuntos principales de nuestra historia, como el autoritarismo, las constantes intervenciones militares y la violencia. Esto no implica ignorar los aportes a estos males de la vertiente denominada liberal, que merecería un esfuerzo equivalente de investigación. Los hechos siempre tienen múltiples causas y cada autor privilegia algunas aunque no desdeñe el resto. Pero es llamativo que la línea que aquí se desarrolla haya sido tan subestimada. Existen valiosas indagaciones sobre diversos episodios y períodos en los que la Iglesia tuvo incidencia política y otras apologéticas o centradas sólo en la propia institución eclesiástica, pero ninguna que analice en esa clave la historia argentina moderna.

2007-04-28

DESPUES DEL AVASALLAMIENTO DE LA IGLESIA CATÓLICA Y SU OBISPADO, AL FONDO DEL RÍO ES DONDE VAMOS A PARAR...

26.04.2007 | Clarin.com | El País

ELABORA UN DOCUMENTO QUE HABLARIA SOBRE "AVASALLAMIENTO" DEL PODER JUDICIAL
La Iglesia se mete en la pelea entre el Gobierno y la Justicia

La Casa Rosada sigue con expectativa la posible difusión de un documento crítico.
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Sergio Rubin

El plenario de obispos que sesiona hasta el sábado en Pilar podría pronunciarse críticamente sobre aspectos del quehacer nacional antes del cierre del cónclave. Fuentes eclesiásticas revelaron ayer a Clarín que una comisión redactora avanza en un borrador que será sometido a la discusión y eventual aprobación de todos los participantes de las deliberaciones.

La posible difusión de un documento es seguida con gran expectativa por la Casa Rosada —temen cuestionamientos a su gestión— en momentos en que las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia atraviesan un momento de singular tensión por los roces entre el presidente Néstor Kirchner y el titular del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio.

Las fuentes dijeron que el borrador se encuentra en un estado muy embrionario como para anticipar aspectos de su eventual contenido. Con todo, señalaron que en los intercambios sobre la actualidad que hicieron los obispos surgieron recurrentemente inquietudes sobre la situación institucional a partir del "avasallamiento de la Justicia" por parte del Poder Ejecutivo y "el deterioro del federalismo".

En rigor, entre los obispos existen diferencias de opiniones sobre el alcance de un eventual documento. Algunos religiosos son muy poco proclives a que la Iglesia se meta demasiado con temas de alto voltaje político. Consideran que los ánimos entre el Gobierno y el Episcopado están demasiado caldeados como para sumar ciertas expresiones que podrían terminar "echando más nafta al fuego".

"Están aquellos que quieren que se digan cosas fuertes, no necesariamente dirigidas al Gobierno sino a toda la sociedad, aunque cada uno verá si le cae el sayo; y aquellos que prefieren que se toquen sólo algunas cuestiones educativas como la Ley de Educación Nacional y el Programa Nacional de Educación Sexual", dijo un informante.

El tema educativo fue central en el debate de ayer. El martes se había escuchado un informe del presidente de la Pastoral Social, obispo Jorge Casaretto, sobre el problema de las adicciones, un asunto que viene preocupando mucho a los religiosos por el fuerte aumento que detectan en el consumo de drogas.

El plenario —que se realizan en la casa de retiros El Cenáculo— arrancó el lunes con una misa durante la que Bergoglio dijo que la Iglesia "fue, es y será perseguida". Casi simultáneamente, Kirchner afirmó que no siempre "los seguidores del Evangelio ponen la otra mejilla".

http://www.clarin.com/diario/2007/04/26/elpais/p-01301.htm

2007-04-27

León Ferrari: La Iglesia perseguida

Viernes, 27 de Abril de 2007
La Iglesia perseguida
Por León Ferrari
En su fuerte campaña por recuperar el poder, que la Iglesia tuvo con De la Rúa, Menem, Onganía y Videla, Bergoglio acusa al Gobierno de perseguirla al afirmar que “la Iglesia fue, es y será perseguida”
(Página/12, 24/4/07).
Sin remontarnos a la historia del cristianismo, todos recuerdan las hazañas de la Iglesia en tiempos de Videla.
Se equivoca el cardenal al falsear la realidad: quién le va a creer que la Iglesia es perseguida cuando miente al decir que lo fue en el pasado: ¿con Videla?, ¿en la Conquista?, ¿en la caza de esclavos en Africa?, ¿en la caza de brujas?, ¿en la Inquisición?, ¿en el antisemitismo?

El mayor crimen del cristianismo es el antisemitismo que nace como antijudaísmo religioso en el Evangelio y se convierte por obra de San Pedro, de los santos, santas, párrocos, sacerdotes y feligreses, que durante casi dos milenios repitieron la acusación de Jesús y de San Pedro que los judíos mataron a Jesús, en el antisemitismo cristiano que originó Auschwitz.

Entre las mayores culpas de la Iglesia se cuentan los millones de judíos asesinados por Hitler en un país con 94 por ciento de cristianos: Auschwitz es un crimen cristiano. La Iglesia no es perseguida: es perseguidora.

2007-04-23

LADRAN SANCHO! SEÑAL QUE CAVALGAMOS...

ArgAtea: Los "métodos de la difamación y la calumnia" no son refutables ni demostrables, no para ArgAtea que al menos con su pensamiento crítico demuestra por la razón y recurre a hechos, busque en este sitio por: Bergoglio y vea a quién él perseguía en 1974. Aún no nos han tirado al mar, señor obispo.
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Bergoglio denunció persecuciones a la Iglesia y advirtió que toma forma de difamación y calumnia

BUENOS AIRES, abr 23 (DyN) - El presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires), denunció hoy que la Iglesia es "perseguida", y advirtió sobre el método de la difamación y la calumnia para hacer que ésta "crezca, se contagie y se justifique al punto de parecer razonable".

"La Iglesia fue, es y sPublicarerá perseguida", aseveró el purpurado porteño en la misa de apertura de la 93a Asamblea Plenaria que, hasta el sábado, sesionará en la casa de ejercicios El Cenáculo -La Montonera-, de la localidad bonaerense de Pilar, condicionada por el contexto electoral del país.

Tras considerar que "la Iglesia será perseguida en la medida en que mantenga su fidelidad al Evangelio", Bergoglio alertó sobre las formas que a su entender toma este "acontecimiento eclesial de fidelidad y de no negociar la verdad".

"A veces es frontal y directa. Otras veces hay que saberla reconocer en medio de las envolturas 'culturosas' con que se presenta en cada época, escondida en la mundana 'racionalidad' de un cierto autodefinido 'sentido común' de normalidad y civilidad", precisó el primado.

Bergoglio sentenció que "los métodos fueron y son los mismos: la desinformación, la difamación, la calumnia, para convencer, poner en marcha y -como toda obra del Demonio- hacer que la persecución crezca, se contagie y se justifique, al punto que parezca razonable y no precisamente persecución".

"Pobre la Iglesia tibia que rehuye y evita la cruz. No será fecunda, se 'sociabilizará educadamente' en su esterilidad con ribetes de cultura aceptable. Éste es, en definitiva, el precio que se paga, y lo paga el pueblo de Dios, por avergonzarse del Evangelio, por ceder al miedo de dar testimonio", recordó el presidente del Episcopado a un centenar de obispos.

Bergoglio convocó a sus pares a pedirle a Dios que "nos conceda la gracia de no avergonzarnos de la Cruz de Cristo, de no ceder a la tentación de que, por miedo, conveniencia o comodidad, negociemos la estrategia del Reino que entraña pobreza, humillaciones y humildad".

Los obispos iniciaron hoy su primera asamblea plenaria anual, que tendrá como objetivo de debatir acciones pastorales sobre temas "preocupantes" como la educación, la formación sexual en las escuelas y el crecimiento de las adicciones.

Las deliberaciones se realizarán en medio de un clima de tensión con el Gobierno, que acusa a Bergoglio de meterse en la campaña electoral porteña para perjudicar a los candidatos del kirchnerismo, y del malestar de la cúpula episcopal porque ni Senado ni Diputados responden a sus pedidos de audiencia.

Tal es el grado de conflicto, que funcionarios de gobierno buscaron esta tarde conocer por anticipado el contenido de la homilía que Bergoglio pronunció para abrir el debate episcopal.

Previo a la misa se realizó el habitual "intercambio pastoral", en el que los obispos Juan Carlos Romanín (Río Gallegos) y Marcelo Melani (Neuquén) expusieron el estado de la crisis docente en sus jurisdicciones.

Los prelados coincidieron en que las manifestaciones por reclamo salarial fueron "multitudinarias y pacíficas", por eso criticaron el asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba.

"Por lo pacíficas que fueron las marchas, se hace más incomprensible su muerte", dijeron Romanín y Melani, puso saber DyN de un vocero episcopal.

En tanto, mañana el plenario decidirá si difunde o no una declaración sobre el contexto electoral al término de las deliberaciones.

El secretario del Episcopado, monseñor Sergio Fenoy, había adelantado a DyN que la asamblea puede pronunciarse sobre el tema, y hasta dio a entender que puede reflexionar sobre el carácter "excepcional" que debe tener la incursión de sacerdotes en política.

CGV WS K-4854

DYN 20:21 04-23-07

2007-04-17

LA IGLESIA NO PARTICIPARA EN EL HOMENAJE A LAS VICTIMAS JUDIAS DEL GENOCIDIO NAZI

Es por una inscripción contra ese Papa en el museo que honra a las víctimas judías. El epígrafe sostiene que Pío XII no hizo nada para frenar el racismo y el exterminio.

CONFLICTO. EL RETRATO DE PIO XII Y LA LEYENDA QUE CUESTIONA EL VATICANO EN EL MUSEO DEL HOLOCAUSTO.

Julio Algañaraz

jalganaraz@clarin.com

La crisis en las relaciones bilaterales entre la Santa Sede e Israel se agravó ayer después del anuncio del nuncio apostólico ante el Estado judío de que boicoteará la ceremonia de homenaje a los seis millones de víctimas hebreas del genocidio nazi en la Segunda Guerra por un epígrafe junto a la foto del papa Pío XII que "ofende su memoria y los sentimientos cristianos".

Monseñor Antonio Franco dijo que se negaba a participar en la conmemoración anual que tendrá lugar el domingo, y a la que asistirá el cuerpo diplomático extranjero acreditado en Israel, mientras el Museo de Yad Vashem, dedicado a la "Shoá" u Holocausto, siga mostrando junto a la imagen del papa Pacelli (1939-1958) una leyenda que sostiene que fue ambigua la posición del Pontífice, que "no hizo nada para condenar el racismo, el antisemisismo y el exterminio de los judíos".

"No me interesa crear una polémica. Debemos construir algo positivo", dijo el embajador del Papa ante el Estado de Israel.

En una declaración, las autoridades de Yad Vashem se mostraron "sorprendidas" por la decisión de Franco y lamentaron que no participe de la conmemoración. "Israel quiere mantener buenas relaciones con el Vaticano, pero la historia no puede cambiarse", dijo un investigador del memorial del Holocausto, que está ubicado en una de las colinas de Jerusalén.

La foto de Pío XII fue colocada hace dos años y desde entonces el Vaticano hizo gestiones para quitar el epígrafe. La posición del papa Pacelli ha sido muy criticada por los hebreos y quienes sostienen que guardó silencio frente a la deportación y el exterminio de los judíos.

La leyenda incriminada por el Vaticano afirma que Pío XII "se abstuvo de siglar una declaración aliada de condena al exterminio de los judíos" y que durante toda la guerra mantuvo "una posición neutral".

La Iglesia sostiene que Pío XII obvió las declaraciones públicas para evitar la represión nazi contra los católicos en los países sometidos por Hitler, pero que el Papa se esforzó en ayudar a miles de hebreos y ordenó abrir conventos e iglesias para ocultarlos. Monseñor Franco dijo que su decisión fue "una dolorosa renuncia" tras dos años de gestiones infructuosas para conseguir que la leyenda "injuriosa contra Pío XII" fuera retirada.

Las autoridades del memorial de Yad Vashem respondieron que están dispuestas a reconsiderar el papel de Pío XII durante el Holocausto una vez que el Vaticano abra los archivos históricos que demostrarían su inocencia.

"Esta foto y el epígrafe ofenden a toda la Iglesia Católica", respondió el nuncio Franco. "Me niego categóricamente a decir que el no ayudar a los judíos fue responsabilidad de la Iglesia y de la Santa Sede, con todo lo que se hizo."

Las complejas relaciones entre el Vaticano e Israel, tras 12 años de normalización diplomática, entraron en crisis el 27 de marzo último, después que la delegación israelí, que era esperada para el 29 para negociar un tratado global de seguridad jurídica y fiscal para la Iglesia en el Estado judío, anunció que no se presentaría a la primera Plenaria.

La Iglesia reclama un status definitivo que le permita confirmar las históricas exenciones fiscales ya adquiridas en 1948, cuando nació el Estado de Israel. También pretende la restitución de propiedades eclesiásticas. Pide también que las controversias sean decididas por los tribunales israelíes.

Por otro lado, ayer se supo que la causa de beatificación de Pío XII ya está en manos de los cardenales y arzobispos de la Congregación para la Causa de los Santos. En el Vaticano consideran que elevar a los altares al papa Pacelli es la mejor respuesta a la "leyenda negra" acerca de sus silencios frente al genocidio nazi.

http://www.clarin.com/diario/2007/04/13/elmundo/i-03001.htm

EL VATICANO AMENAZA LA LIBERTAD DE PRENSA

ArgAtea:
Haciendo la correspondiente advertencia y recomendación a personas sensibles, susceptibles e impresionales sobre ciertas imágenes. Solo para personas maduras en su intelecto, que entienden con la razón, que las imágenes son solo constructo lógico, en este caso un método de expresión ante la violencia silenciosa de la sinrazón que impone la represión:
Las imágenes que fueron motivo de censura de parte del vaticano se pueden ver aquí
aunque esta censura a la libertad de expresión fue aplicada a un medio de prensa italiana, se puede ver que otros medios también hacen uso de su libertad de expresión y por lo visto no podrán aceptar ser amordazados ni ser cómplices de mutilación psicológica.
Y aunque las religiones sostengan que el acoso psicológico a través del poder de la imagen es de su exclusiva incumbencia, seguirán aquí estas imágenes para demostrar el absurdo.
El Vaticano amenaza con demandar a INDYMEDIA

Por: Elena Botica (INDYMEDIA
Fecha publicación:15/04/2007
Lo que intenta este proceso motivado por razones políticas es, evidentemente, restringir la libertad de expresión.
Quiere silenciar las críticas satíricas contra la posición política del nuevo Papa publicadas en una página web de izquierdas.
Allá por Abril de 2005, en el periódico digital World Press apareció la noticia de que el abogado del Departamento Público italiano Salvatore Vitello iba a emprender una acción legal contra un fotomontaje satírico que mostraba al Cardenal Ratzinger ataviado con un uniforme nazi.
Pocos meses después, su intención se materializó en una petición que está siendo considerada por el Tribunal Superior de Justicia de Brasil (STJ). En ella se exige la retirada de la página de la Red y que se revele la identidad de las personas responsables del sitio web, registrado en Brasil.
El caso en cuestión es un claro ejemplo de la ambigüedad con que se trata el tema de la libertad de prensa. Cuando el incidente de las caricaturas de Mahoma en el periódico danés Jyllands-Posten, la opinión pública de la democracia liberal se apresuró a condenar el fanatismo y la restricción de la libertad de expresión. Ahora que la sátira se refiere a una figura religiosa que ocupa un puesto privilegiado a nivel internacional, la justicia italiana, en colaboración con el Vaticano, inicia una especie de persecución política en la Red.
El fotomontaje que se juzga en el proceso es un collage satírico publicado en la página web de Indymedia Italia en Abril de 2005. IMC es una red internacional de sitios web donde los lectores pueden publicar abiertamente noticias y opiniones, que se estableció en 1999 para albergar las protestas contra la OCM en Seattle. Este fotomontaje es una contribución anónima de uno de los usuarios y simplemente une la cara del Papa Benedicto XVI con el cuerpo de un oficial nazi.
La foto está acompañada del siguiente comentario, que las autoridades italianas consideran ofensivo:
'Papa nazi - felicidad para todos los fieles. Tras el anticomunista reaccionario ahora llega el ultrareaccionario nazi'.
La definición de sátira es 'composición que ridiculiza y critica a personas e instituciones a través de la exageración cómica'.
El derecho a la sátira es uno de los pilares de la libertad de expresión y prensa, y es quien garantiza que todos los periódicos y revistas puedan publicar dibujos y caricaturas a diario. Como toda hipérbole, la sátira siempre se basa en algunos elementos de la realidad que aparecen maximizados para lograr un efecto humorístico.
En el caso del fotomontaje del Papa, el elemento real es que el Papa Benedicto XVI fue miembro de las Juventudes en Alemania a la edad de 14 años, así como el hecho de que su política durante el mandato de Juan Pablo II era considerada de ultraconservadora.
El objeto de la caricatura no es la fe católica sino más bien la orientación política de la persona que ocupa el cargo de Papa, como se explica en el comentario. A pesar de que el fotomontaje reúne todos los elementos que caracterizan a una sátira y debería ser protegido por las leyes que defienden la libertad de expresión, las autoridades italianas hacen alusión a un artículo del Código Penal que criminaliza el 'desprecio hacia un ministro de la fe católica', pues el catolicismo es la 'religión estatal' en Italia. Sin embargo, la jurisprudencia establecida en Italia considera que el argumento que fusiona religión y Estado está obsoleto y es ilegítimo.
Es decir, que el argumento principal de la solicitud presentada por Vitello se cuestiona incluso en su país de origen. Aunque Indymedia no es el autor del artículo tratado, el mantenimiento de la página donde se halla publicado es para nosotros una cuestión de principios.
Creemos que el fotomontaje es una crítica satírica de la posición política adoptada por el Papa a lo largo de su carrera eclesiástica y que el abogado Salvatore Vitello ha criminalizado una publicación basándose en artículos anticuados del Código Penal, especialmente cuando este Código ha cambiado sustancialmente lo escrito. La petición enviada el STJ se basa en el acuerdo judicial de cooperación mutua entre Brasil e Italia que limita dicha cooperación a casos pronosticables según la legislación de ambos países y a delitos sin carácter político. Sin embargo, la ley brasileña no da especial protección a los ministros que profesan la fe católica. Y aunque la petición reconoce que el juicio no tiene carácter político, hace alusión a la página web de Indymedia como un 'punto de información de la izquierda enemiga'. Está claro que el proceso va a restringir la libertad de expresión y que ha sido causado por motivos políticos.
Lo que intenta es silenciar la crítica satírica a las ideas políticas del nuevo Papa publicada en un sitio web de izquierdas. Esperamos que el magistrado del Tribunal Superior que se encargue del caso lo entienda así también. Igualmente confiamos, como comunidad internacional que somos, en que la sociedad brasileña manifestará su oposición a este intento de acallar cualquier crítica contra la controvertida orientación política del Papa, llevada a cabo por el procurador estatal italiano. Este ha mandado recientemente la petición a las autoridades judiciales italianas, pero en Brasil todavía la están procesando.

2007-04-06

Preocupante avance ultraconservador en decisiones de la Justicia

Preocupante avance ultraconservador en decisiones de la Justicia

10-03-2007

Mauro Saladino

"(...)
La cruzada religiosa contra el aborto

La interrupción del embarazo es otra de las discusiones serias que se debe la sociedad argentina, discusión que siempre es interrumpida de una o otra manera debido a que los dogmas de la Iglesia Católica son lógicamente tomados por los sectores conservadores para iniciar nuevas cazas de brujas. Un caso testigo de esto son las opiniones del nefasto Monseñor Baseotto, quien no tuvo ningún prurito en manifestar que las personas que sostienen la despenalización del aborto tienen que ser arrojadas desde aviones al mar, con una obvia alusión a los vuelos de la muerte de la última dictadura militar.

El aborto en la Argentina se encuentra penalizado salvo tres supuestos legales que a mi juicio son lo suficientemente claros y están señalados en los incisos 1 y 2 del artículo 86 del Código Penal: “El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible: 1) Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud y si este peligro no pudiera evitarse por otros medios; 2) Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto”. Es decir que en esas tres situaciones: peligro en la vida de la mujer que no pudiera evitarse por medio de otra alternativa, embarazo por violación y el caso del embarazo de una mujer que sufra de alguna enfermedad mental que afecta su capacidad de discernimiento, la mujer tiene derecho a practicarse un aborto, sin iniciar sin ningún tipo de autorización de la justicia, salvo el tercer supuesto por la autorización del representante legal. Es por eso que no se entiende por que en estos casos contemplados por la legislación, los hospitales públicos se siguen negando a practicarlos sin autorización legal, lo que obliga a las víctimas y sus familiares a plantear su cuestión en un entramado burocrático judicial, que brindan respuestas tardías a una problemática urgente y encima vuelve a revictimizar a la víctima quien se ve invadida en su privacidad y todo esto en los casos que se encuentran regulados legalmente.

La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires resolvió en el caso de una adoscelente deficiente mental violada por su tío en la “Causa 98.830, "R., L.M., ‘NN Persona por nacer. Protección. Denuncia’"[14] en Julio de 2006 que el artículo 86.2 del Código Penal es constitucional y que su aplicación no requiere de autorización judicial con lo que ordenó a un hospital de la localidad de San Martín, Provincia de Buenos Aires que practicase la interrupción del embarazo a una adoscelente que había sido violada.

Pero en febrero de 2007 se volvió a repetir la misma situación que se dió en el caso anterior pero esta vez en la ciudad de Mar del Plata: la Cámara Civil y Comercial de Mar del Plata confirmó la sentencia de una Jueza de Menores que autorizó el aborto de una adolescente de 14 años que fue abusada por su padrastro en la causa ““O., M.V. s/ víctima de abuso sexual”[15] y a pesar de lo dispuesto por el máximo órgano provincial en el fallo citado en el párrafo anterior, la Asesora de Menores y el Fiscal General del distrito decidieron apelar la sentencia para que el expediente llegue a la Suprema Corte de Justicia provincial que seguramente se volverá a expedir como en el caso de San Martín. El Fiscal General – en virtud del ser el jefe de los fiscales penales- también mandó a interrogar policialmente a la perito psicóloga que dictaminó el daño irreversible de la menor en caso no poder interrumpirse su embarazo.

Los sectores ultraconversadores salieron a la carga y realizaron una manifestación con cochecitos de bebé vacíos a la vez que amenazaron a la Jueza de Menores y al personal del Hospital Materno Infantil encargado de realizar la cirugía ordenada por la Justicia[16]

Los sectores conservadores se están reunificando y están empezando a presionar sobre diferentes terrenos, con las herramientas que siempre utilizaron las mentes retrógradas: persecución, intimidación, violencia. La sociedad deberá permanecer atenta para registrar sus avances, y reforzar la batalla de ideas para impedir el avasallamiento de la libertad, la intimidad y las garantías individuales.

(...)"

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47954