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2007-05-18

BERGOGLIO Y LA NARRATIVA PROSELITISTA DE LA POBREZA ARMADA CON DATOS SUMINISTRADOS POR EL VATICANO: "inequidad escandalosa"

17.05.2007 | Clarin.com | El País

DEFINICIONES DEL CARDENAL ANTE EL CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO

Bergoglio denunció que hay una "inequidad escandalosa" en el país

Trazó un severo cuadro social de la Argentina ante más de 160 obispos del subcontinente reunidos en Brasil. "Persiste la injusta distribución de los bienes", dijo, y reclamó promover "los derechos de los pobres".

Sergio Rubín

El presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, trazó ayer aquí un severo cuadro social de la Argentina. Al exponer acerca de la situación social, cultural y religiosa del país ante 162 obispos de América latina y numerosos re presentantes del Vaticano que sesionan en el imponente santuario de Aparecida, Bergoglio afirmó —entre otras cosas— que en la Argentina existe, al igual que en el resto de la región, una "escandalosa inequidad que lesiona la dignidad personal y la justicia social".

Bergoglio apoyó sus afirmaciones en datos que parecen contradecir el optimismo oficial. "Entre los años 2002 y 2006 crecieron al 8,7% los índices de medición de la indigencia; hay un 26,9% en el nivel de la pobreza y estamos en la región aparentemente más desigual del mundo, la que más creció y menos redujo la pobreza", puntualizó. Y añadió: "Persiste la injusta distribución de los bienes, lo cual configura una situación de pecado social que clama al cielo y que excluye de las posibilidades de una vida más plena a muchos hermanos".

Con todo, Bergoglio no se ciñó a los resultados de la actual administración kirchnerista, sino que ubicó el cuadro en una cierta perspectiva histórica. "Poderes políticos y planes económicos de diversos signos no dan muestras de producir modificaciones significativas para —en palabras del papa Benedicto XVI— 'eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial'". Por eso, sostuvo que en la Argentina "urge animar una conducta justa, coherente con la fe que promueva la dignidad humana, el bien común, la inclusión integral, la ciudadanía plena y los derechos de los pobres".

El cardenal —contextualizando su cuadro— insistió en que la situación del país y de toda la región sufre las consecuencias de los efectos nocivos de la globalización de "perfil neoliberal". Sostiene que "ésta, como ideología económica y social, ha afectado negativamente a nuestros sectores más pobres". Agregó en ese sentido que "ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia o sin poder sino que se está fuera. Los excluidos no son son 'explotados', sino 'sobrantes'".

Bergoglio expuso en el marco de los informes de cada país que dieron en el recinto los presidentes de las respectivas Conferencias Episcopales de América latina. Como las exposiciones fueron por orden alfabético, la Argentina fue la primera. Y dado que el tiempo dispuesto para cada intervención era de sólo siete minutos, el informe de Bergoglio fue conciso y contundente. La suma de las exposiciones permitirá a los participantes contar con un diagnóstico de la región para avanzar en la elaboración de una estrategia religiosa que será volcada en la declaración final.

Las palabras de Bergoglio —que representó a todos los obispos argentinos— constituyeron una de las apreciaciones públicas de la Iglesia sobre la realidad social argentina más concretas de los últimos años. Para encontrar algo similar, es necesario retrotraerse al documento que el Episcopado difundió en noviembre de 2005 al término de un plenario. Entonces, decían que, si bien "es mucho lo que ciudadanos y autoridades hicieron (desde la crisis de 2001), es mucho todavía lo que resta por hacer". Y señalaban "el crecimiento escandaloso de la desigualdad" en los últimos años (ver antecedentes).

Aquel pronunciamiento —en lo atinente a lo social— fue juzgado como propio de un partido político por el presidente Néstor Kirchner, suscitando un nuevo roce con la Iglesia. Los obispos le replicaron que no había leído correctamente la declaraciones o sus colaboradores lo habían informado inadecuadamente sobre su contenido. E insistieron en que, cuando los obispos se pronuncian, se dirigen a toda la sociedad y no están imbuidos de un ánimo obsesivo por criticar al Gobierno de turno.

Con todo, el grueso del informe de Bergoglio estuvo referido a la situación religiosa del país. Y los esfuerzos que viene realizando la Iglesia para potenciar su labor espiritual. Pero también observó "una crisis de los vínculos familiares y sociales fundantes (...) que se nota en los conflictos de la familia, los desgarramientos de la Nación y la desintegración del continente".

Las sesiones —a las que asisten una docena de obispos argentinos— fueron inauguradas por el papa Benedicto XVI y concluirán a fin de mes.

Textual

· "No se trata de explotación y opresión: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad."

· "Ya no se está abajo, en la periferia o sin poder sino que se está fuera. Los excluidos no son no 'explotados', sino 'sobrantes'."

Cardenal Jorge Bergoglio

http://www.clarin.com/diario/2007/05/17/elpais/p-00801.htm

BERGOGLIO Y LA NARRATIVA PROSELITISTA DE LA POBREZA ARMADA CON DATOS SUMINISTRADOS POR EL VATICANO (I)

La Iglesia alerta sobre la pobreza y la pérdida de fieles en la región

* Los obispos denunciaron que el 40% de la población es pobre y el 15,4%, indigente. Calculan que en 50 años se perdió un 20% de católicos. Bergoglio presidirá la comisión que redactará el documento final.

JUNTOS. LOS OBISPOS EN APARECIDA, A 17O KILOMETROS DE SAN PABLO, ANALIZAN LOS DESAFIOS SOCIALES Y RELIGIOSOS DE AMERICA LATINA.


Sergio Rubin APARECIDA, BRASIL. ENVIADO ESPECIAL

srubin@clarin.com

El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) trazó ayer aquí un crudo diagnóstico social y religioso de la región. En base a los datos que manejan, los obispos consideran que, si bien hubo un cierto estancamiento del crecimiento de la pobreza en los últimos años, la inequidad social "aumenta de manera rápida y dramática".

Las apreciaciones sobre la situación del catolicismo también resultan inquietantes para la Iglesia: calculan que entre 1950 y 2000 perdieron un 20% de fieles —sobre todo a expensas de los grupos evangélicos— y las previsiones de sus expertos indican que la caída no se detendrá en lo inmediato.

El cuadro de situación fue expuesto someramente a la prensa durante la conferencia de prensa diaria que ofrece la V Conferencia de Obispos que está realizando el Consejo Episcopal Latinoamericano en el imponente santuario de Aparecida, a 170 km de San Pablo.

El antropólogo Rodrigo Guerra, director del Observatorio Social del CELAM y el sociólogo Luis Pérez Guadalupe expusieron una batería de datos que conformar el contexto sobre el cual los obispos de la región deben establecer en sus sesiones una estrategia religiosa para hacer frente a los desafíos sociales y religiosos.

Según estudios propios y de la CEPAL, el 40% de la población (209 millones ) son pobres. Y el 15,4% (81 millones), indigentes. Guerra dijo que si bien "es grave, lo más grave es la desigualdad". Señaló que mientras en Noruega —el país con mayor desarrollo social— el 10% de la población más rica se queda con el 25,8 de la riqueza, en Brasil, el 10% más poderoso concentra más del 50%. Añadió que esto demuestra que "el mercado no distribuye riqueza" y que, por tanto, "el Estado debería actuar como un empresario indirecto". Y advirtió sobre "una polarización entre el liberalismo y el neopopulismo".

La situación de la Iglesia Católica no les aporta tranquilidad. Entre 1974 y 2004, la población creció en la región un 77%, mientras que la cantidad de católicos subió sólo un 67% (tomando los censos y el anuario pontificio). Pero Guadalupe cree que la pérdida de fieles fue mayor: un 20% en la segunda mitad del siglo pasado. Y sigue. "Esto permite concluir que la Iglesia Católica está perdiendo el monopolio religioso en América latina", dijo.

Los evangélicos ya rondan el 15% y las expectativas de los expertos del CELAM es que podrían llegar a "un techo" en los próximos años del 25%. Pero también podrían estancarse los católicos. La escasez de vocaciones religiosas también se agudiza. Ya que mientras la población creció un 77% la cantidad de sacerdotes subió sólo el 44%, ya en un contexto de carencia crónica. Las comparaciones son concluyentes: Europa, con el 25% de los fieles católicos del mundo, tiene el 50% de los sacerdotes, en tanto que América latina, con el 42,6% de fieles, tiene el 16% de los sacerdotes.

Por otra parte, los religiosos y religiosas apenas crecieron en la región un 7,9%. Los expertos creen que "no hay un problema religioso en América latina, sino eclesial", de suficiente y adecuada presencia. Paralelamente, Clarín pudo saber que el presidente del Episcopado argentino, el cardenal Jorge Bergoglio, fue elegido titular de la estratégica comisión que debe redactar el documento final de la conferencia.

Bergoglio fue elegido por una amplísima mayoría de votos de los 162 obispos de la región que participan. Esto confirma el consenso con el que Bergoglio cuenta en la Iglesia a nivel internacional. Ya a fines de la década pasada, había ocupado un cargo relevante en el Sínodo de Obispos de América, que se realizó en el Vaticano, lo que le significó su entrada fuerte en la escena del catolicismo mundial.

Los obispos sesionarán hasta fin de mes y, entre sus prioridades, se cuenta definir una estrategia para frenar la pérdida de fieles. De hecho, el encuentro finalizará con una gran misión continental. Algunas de las anteriores conferencias tuvieron una gran repercusión como el caso de las realizadas en 1968 en Medellín y en 1979 en Puebla. Las conclusiones serán presentadas en junio al papa Benedicto XVI para su aprobación y difusión.

http://www.clarin.com/diario/2007/05/16/elmundo/i-02015.htm

2007-05-14

RATZINGER, SU INTROMISIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA; LA INVOLUCIÓN DEL PAPA

"volver a dar vida a las religiones precolombinas" el Papa advirtió que "esto sería una involución".

Advirtió el Papa sobre el autoritarismo en la región

Aludió, sin nombrarlo, al presidente Hugo Chávez

APARECIDA, Brasil.– En el último día de su visita a Brasil –la primera a América latina en sus dos años de pontificado–, el papa Benedicto XVI pronunció ayer el mensaje más enérgico de su viaje de cinco días, para denunciar el autoritarismo de algunos gobiernos de la región y criticar tanto al marxismo como al capitalismo.

Con palabras llamadas a sentar las bases de la renovación del catolicismo latinoamericano, Benedicto XVI dijo que si bien en los últimos 15 años la región avanzó hacia la democracia, “existen motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas”.

Asimismo, el Papa dijo que la pobreza sigue aumentando en países que practican una “economía liberal” y que las promesas hechas tanto por el capitalismo como por el marxismo de encontrar estructuras justas “se demostraron falsas”.

Aunque el Pontífice evitó decir a qué gobiernos se refería al hablar de “autoritarismo”, sus declaraciones fueron interpretadas como un mensaje dirigido al gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez. El día anterior, el secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, había afirmado que la Santa Sede estaba preocupada por el surgimiento “de gobiernos autoritarios en América latina, como en Venezuela". Ayer, el gobierno venezolano respondió a las declaraciones de Bertone, lo que amenaza con desatar un conflicto diplomático.

Por su parte, el prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, el cardenal brasileño Claudio Hummes, había dicho antes del viaje de Benedicto XVI que el Papa podría referirse durante su visita a su inquietud por la situación política en Venezuela y en Cuba.

Pocas horas antes de volver a Roma, Benedicto XVI pronunció su fuerte discurso durante la sesión inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam), realizada en un salón del subsuelo del santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en la que LA NACION fue el único medio gráfico argentino presente.

En primera fila escuchaba al Papa el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). También estaban los 265 miembros restantes de esa asamblea, que comenzará a sesionar esta tarde.

La mención de la situación política y económica de los países latinoamericanos fue incluida por el Papa durante su disertación de una hora, en la que reconoció un "debilitamiento" de la fe en el subcontinente y propuso tres claves para su renovación: el conocimiento de quién es Cristo para el hombre de hoy, una visión de la realidad que no sea reducida por ningún mesianismo ni liberalismo y la búsqueda de estructuras sociales justas.

El Papa vinculó el fracaso de las promesas del marxismo y el capitalismo a la "amputación" que esas ideologías hacen de "la realidad fundante y por esto decisiva que es Dios". El Pontífice arrancó el primer aplauso del atento auditorio cuando dijo que "sólo quien reconoce a Dios conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano".

"El discurso fue mucho mejor de lo que esperábamos", dijo uno de los argentinos que participaron en la sesión, y agregó: "Incluyó todos los temas sobre los que deberemos trabajar, describiéndolos en forma programática. Sólo podría objetar la afirmación sobre la transmisión de la fe durante la conquista".

"No fue una imposición"

Al remontarse a los orígenes de la fe latinoamericana, Benedicto XVI dijo que "el anuncio de Jesús y de su Evangelio no significó, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extranjera", afirmación que cayó mal entre los que, hace unos años, festejaron el pedido de perdón que hizo Juan Pablo II por los errores cometidos en esa época.

Después mereció aplausos -por ellos tuvo que interrumpir la lectura en 19 oportunidades- cuando dijo que "la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica" y que "el trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia", concepto que anticipó durante la misa de la mañana, cuando había dicho que la Iglesia "no hace proselitismo" ni es una "ideología" (ver aparte). También dijo que persiste en algunas familias de la región "una mentalidad machista" que ignora la igualdad entre el hombre y la mujer proclamada por el cristianismo.

Al referirse a la religiosidad popular de América latina, Benedicto XVI afirmó que es el "precioso tesoro" de la Iglesia en este continente, que se "deberá proteger, promover y, cuando sea necesario, corregir". Pero, a los que intentan "volver a dar vida a las religiones precolombinas" el Papa advirtió que "esto sería una involución".

En otra parte de su mensaje reconoció que hay un debilitamiento de la vida cristiana por causa "del secularismo, el hedonismo y el proselitismo de numerosas sectas de religiones animistas y de nuevas expresiones pseudorreligiosas". E indicó la tarea que tendrán los obispos en las sesiones organizadas por el Celam, que se extenderán durante los próximos 20 días: impulsar una "renovación y revitalización" de la fe y señalar "nuevos caminos y proyectos pastorales creativos".

Por Silvina Premat
Enviada especial

Las frases del Pontífice

"[Hay] motivos de preocupación en América latina ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas"

"Matar a un niño es incompatible con alimentarse con el cuerpo de Cristo."

"[Las] legislaciones civiles contrarias al matrimonio, al favorecer los anticonceptivos y el aborto, amenazan el futuro de los pueblos."

"Me dirijo a los traficantes de droga, para que reflexionen sobre el daño que están haciendo a multitudes de jóvenes y de adultos [...]. Dios les pedirá cuentas de lo que están haciendo."

"[El catolicismo] no es una ideología política ni un movimiento social [...]. La Iglesia no hace proselitismo."

http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=908532

2007-04-29

LA PENOSA CONDICIÓN HUMANA DE LOS OBISPOS

Domingo, 29 de Abril de 2007

OPINION

Palabras sutiles, silencios ruidosos

Por Mario Wainfeld

El presidente Néstor Kirchner y el cardenal Jorge Bergoglio obran un quid pro quo para determinar quién tiene la tozudez más larga. Se comenta, verosímilmente, que se detestan y que esa sensibilidad compartida es parte del problema. En ese contexto se inscribe la larga crónica de una reunión no nata entre ambos.

Entre tanto, la jerarquía de la Iglesia Católica se da por ofendida porque Alberto Balestrini no contesta un pedido de encuentro formulado por el cardenal. “No es el jefe de un bloque, sino la autoridad de la Cámara”, se enfadó el cardenal frente a un par de funcionarios oficiales con los que dialoga a diario. Su punto es atendible, Balestrini debería dar una respuesta y (¿por qué no?) recibirlo.

Menos entendible es que el Cardenal pretenda, aunque no lo verbalice, que sea el Presidente quien le pida un encuentro. Tal vez sí se entienda, tal vez crea que es la suya una autoridad superior a la del primer mandatario de Argentina. Tal argumento comulga con su visión del mundo. Pero es inaceptable, en una república. Las organizaciones no gubernamentales deben gozar de plena libertad, pero no valorarse como superiores al poder democrático.

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El interés republicano que flamea en los discursos de la jerarquía eclesiástica es, en buena medida, una novedad. La Iglesia no es una organización vertebrada en base a los principios liberales: su estructura es monárquica, los manejos de sus autoridades y los vocativos que eligen para designarse (“monseñor”), de estricta raíz aristocrática.

Persecuciones feroces hubo en nuestra historia cercana. Muchos cristianos de base, algunos sacerdotes y obispos fueron martirizados o asesinados. Pero la jerarquía, como en casi todo el siglo XX, estuvo orgánicamente en la facción de los perseguidores, a menudo en su vanguardia.

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Bergoglio hace política con un discurso antipolítico. Se trata de un manejo bastante convencional del que también se valen unos cuantos políticos profesionales. Su derecho está fuera de discusión, su ingreso al ágora lo expone a un debate entre pares, que lo son todos los ciudadanos.

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No es sencillo, para quien se juzga portador de verdades absolutas, avenirse al pluralismo propio de la sociedad democrática. La jerarquía católica argentina no ha tenido buenos desempeños en esa liza. Muchas veces transgrede el lícito ejercicio de pregonar su posición y de conducir a sus fieles, derrapando a procurar imponer sus premisas sectoriales al conjunto de la sociedad.

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Una de las ventajas a las que aspira, y en muchos casos consigue, la jerarquía de la Iglesia es que sus incursiones políticas sean tratadas con un standard distinto al que se aplica a otros actores. Sus códigos, sus elipsis de lenguaje, sus medias palabras, que serían fulminadas en boca de otros, son aceptados mansamente por muchos comunicadores. Sus movidas no son sometidas al pensamiento crítico. Su relato es repetido como un texto sagrado, siendo que se trata de incursiones mundanas. En estos días se ha explicado que la Iglesia poco injiere en la política cotidiana, que sólo le preocupan temas de extrema gravedad, como la despenalización del aborto. Ese relato no resiste un archivo ni un ejercicio mínimo de memoria. Lo cierto es que la Iglesia se ha movilizado enérgicamente en los últimos años, en distintas cruzadas cívicas, que a menudo le salieron mal. Reseñemos las más ostensibles:

- Se opuso a la incorporación de Eugenio Raúl Zaffaroni y (con mucho más fervor) a la de Carmen Argibay a la Corte Suprema.

- Bregó contra una polémica exposición artística de León Ferrari.

- Militó contra todas las leyes de educación sexual dictadas en los últimos años.

- También se plantó contra la ley de unión civil entre personas del mismo sexo, sancionada en la Capital.

Y añadamos una menos conspicua, contada ya en este diario, que tuvo éxito. Interfirió para impedir que se distribuyeran píldoras anticonceptivas y preservativos a través del Programa Remediar. El obispo Jorge Casaretto presionó al Gobierno en su carácter de titular de Caritas. Esa ONG ejercita la auditoría social del programa y Casaretto amenazó con renunciar a esa condición si se efectivizaban los envíos. Tras perder el debate democrático sobre la ley de salud reproductiva, abusando de su poder fáctico, le impuso su parecer ultraminoritario al Gobierno y, lo que es peor, a muchas personas que podrían haber hecho buen (libre) uso de las píldoras o los preservativos.

Ese juego fue condenable. Las otras intervenciones no, aunque sería edificante no disfrazarlas o negarlas.

Lo que incordia a la Iglesia, lo que motiva a Bergoglio a hablar de persecución no es la mutilación de sus libertades sino su creciente pérdida de predicamento en la sociedad.

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La secularización es la amenaza que pone en guardia a la jerarquía. Un conjunto de fenómenos se repiten en el mundo, no se los lee como una tendencia histórica sino como una conspiración. La laicización creciente, el mayor respeto a las opciones sexuales, la expansión de las prácticas anticonceptivas. En sociedades menos opresivas, con gran presencia de medios masivos de difusión, algunos temores atávicos aminoran: proliferan las denuncias contra los abusos sexuales (abusos de poder) que siempre existieron y se acallaron. Entre ellos, los perpetrados por hombres con sotana o vestidos de púrpura. En la Argentina fueron muy sonados los casos del obispo Edgardo Storni y del sacerdote Julio Grassi, ominosos de por sí, agravados (moral y jurídicamente) por la eminencia del abusador. El reflejo de la jerarquía fue clásicamente corporativo, cerrar filas, silenciar, imaginar una conjura. Ni una palabra de la Conferencia Episcopal, ni una línea en un documento de una Iglesia que es implacable cuando los laicos caen en la tentación carnal.

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“Bergoglio piensa en dos fechas”, dice un funcionario que le presta atención. “El encuentro con el Papa en Brasil y el 25 de mayo.” El 25 de mayo es la fecha del Tedéum, una penosa rutina local en la que la autoridad secular va al pie de la eclesiástica. Kirchner la puso en crisis, aunque el año pasado alteró su sano criterio: pidió el Tedéum (hacerlo es su facultad) y recibió de cuerpo presente una reprimenda del cardenal. El sentido común dominante describe al Tedéum como un derecho eclesial, el sustrato subyacente de esa caracterización incorrecta es la superioridad del que sermonea.

Una tercera fecha importante no se zarandea, pero también incide en el crescendo político episcopal. Está al caer el juicio oral contra el capellán policial Cristian von Wernich por su participación en crímenes de lesa humanidad. La política de derechos humanos, el avance de la Justicia en pos de castigar los crímenes del terrorismo de Estado no cuentan, por usar un eufemismo, con la bendición de la jerarquía católica.

Pero eso no se confiesa, menos se comenta en voz alta. Tampoco toman estado público las críticas de obispos como Casaretto y Agustín Radrizzani a la ofensiva de Bergoglio. El discurso político acumula paradojas. No sólo es antipolítico, también se construye con estridentes silencios.

Cual es la realidad del misterio detrás de "Cristo vence"?

Advertencia

En las páginas que siguen no se encontrará ningún juicio de valor sobre el dogma ni el culto. Sólo un análisis del comportamiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana como “realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto”, según los términos de la propia Conferencia Episcopal Argentina. En cambio su “realidad teológica de misterio” sólo corresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto.


Domingo, 29 de Abril de 2007

UN SIGLO DE HISTORIA POLITICA (1884-1983)
Cristo Vence
Hoy a las 18.30 Verbitsky presentará en la Feria del Libro Cristo Vence, primer tomo de una historia política de la Iglesia Católica. Lo acompañarán Adolfo Pérez Esquivel, Felipe Pigna y Fortunato Mallimaci.

A continuación, el comienzo de un trabajo histórico que aparece en el momento oportuno, cuando la máxima jerarquía se declara perseguida por un gobierno que podría retomar el proceso secularizador interrumpido.

Por Horacio Verbitsky


Advertencia

En las páginas que siguen no se encontrará ningún juicio de valor sobre el dogma ni el culto. Sólo un análisis del comportamiento de la Iglesia Católica Apostólica Romana como “realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto”, según los términos de la propia Conferencia Episcopal Argentina. En cambio su “realidad teológica de misterio” sólo corresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto.

Sin estudiar el papel central de la Iglesia Católica Apostólica Romana es imposible entender la historia de la Argentina moderna y la tragedia que marcó el último tercio de su siglo XX con extremos de crueldad propios de las contiendas de religión. Tal hipótesis es el origen de esta Historia Política de la Iglesia en la Argentina, que también puede leerse como una historia de la Argentina con la Iglesia Católica como hilo conductor.

Cada uno a su manera, víctimas y victimarios de la última dictadura vinculan el método del exterminio clandestino con la Iglesia Católica.

–Sería preferible que dictaran la ley marcial y aplicaran la pena de muerte, pero con oportunidad de defensa ante un tribunal –argumentó el editor periodístico Jacobo Timerman durante un almuerzo con un íntimo colaborador del jefe de la Armada, Emilio Massera.

–Estamos apurados. No tenemos tiempo. En ese caso intervendría el Papa, y contra la presión del Papa sería muy difícil fusilar –le contestó.

–Pero Franco fusiló pese a la oposición del Papa –insistió el editor.

–Nosotros no estamos en condiciones –replicó el marino.

El general Ramón Genaro Díaz Bessone, comandante y teorizador de la llamada guerra contrarrevolucionaria, también explicó la adopción del método de la desaparición forzada de personas por el temor a la reacción del Vaticano:

–Mire el lío que el Papa le armó a Franco cuando fusiló tres nomás. Usted no puede fusilar 7000 personas –le confesó a la periodista francesa Marie-Monique Robin.

Cuando entrevisté al oficial naval Adolfo Scilingo dijo que el método atroz de arrojar personas vivas al mar había sido consultado con la jerarquía eclesiástica, que lo aprobó por considerarlo “una forma cristiana y poco violenta” de muerte. Al regreso de cada misión, los capellanes calmaban el escrúpulo de los participantes con parábolas bíblicas sobre la separación de la cizaña del trigo, pasando por alto que en la teología católica ésa no es una tarea de los hombres en el mundo sino de Dios el día del Juicio.

En la década de 1930 Francisco Franco contó con el apoyo del Episcopado español y de los papas Pío XI y Pío XII. Pero aquélla fue una verdadera guerra civil, en la que también los rojos colocaban frente al pelotón de fusilamiento a los nacionalistas, entre ellos centenares de sacerdotes. Como escribió el católico desencantado Georges Bernanos, en España se fusiló como quien talaba árboles.

En realidad tanto el interlocutor naval de Timerman como Díaz Bessone aludían al declinante Franco de 1975, que hasta el último día sostuvo su poder en el garrote vil pese al repudio universal, incluido el de Pablo VI. A eso se refería también el jefe de Operaciones Navales de la Armada al informar a Scilingo y al resto de sus oficiales que la jerarquía argentina recomendaba un método menos estrepitoso, la desaparición entre noche y niebla de los opositores, armados o no. Este sigilo no hubiera sido necesario en una guerra, que enfrenta a dos bandos armados de alguna equivalencia. Pero sí para ejecutar con medios criminales una operación de reingeniería social que abarcó mucho más que las organizaciones partisanas. La mitad de los detenidos-desaparecidos eran obreros o empleados y la dictadura envió comandos a Venezuela para secuestrar o asesinar a dirigentes gremiales empresarios.

Plan de masacre

Ese método del secuestro, la tortura y la eliminación clandestina en el nombre de Dios no fue transmitido a los militares argentinos por los veteranos ni por la literatura de la Falange española, que fue una de las múltiples influencias en el peronismo, sino por miembros militares y eclesiásticos de la poco conocida organización integrista francesa Cité Catholique. Cuando se produjo el golpe en Buenos Aires ya habían pasado cuarenta años del alzamiento franquista, sus antiguos partidarios ni querían recordarlo y la España contemporánea era exaltada como modelo tecnocrático de desarrollo, bendecido por el Opus Dei. En cambio estaba fresca la guerra de Argelia y su secuela de terrorismo paramilitar en París.

Varios de los principales cuadros de Cité Catholique fueron los responsables de la inteligencia del Ejército colonial francés y de sus despiadados métodos. Luego de la independencia de Argelia y del desmantelamiento de la OAS varios de ellos se refugiaron en la Argentina bajo la protección del presidente de la Conferencia Episcopal, vicario general castrense y cardenal primado de la Argentina, Antonio Caggiano, la figura central de la Iglesia argentina en el siglo XX.

En 1961 la Argentina fue el primer país después de Francia en el que se publicó el libro ideológico fundamental del grupo, “El marxismo-leninismo”, de Jean Ousset, que incluye una recopilación de encíclicas papales condenatorias del comunismo y una doctrina de la guerra contrarrevolucionaria. Su traductor fue el coronel Juan Francisco Guevara, que era el jefe de la Inteligencia del Ejército, y su prologuista el cardenal Caggiano. Para el líder de Cité Catholique enemigo es todo aquel que procure subvertir el orden cristiano, la ley natural o el plan del Creador, lo cual explica el amplio espectro de organizaciones y personas que cayeron bajo la atención de sus discípulos. Como dice Caggiano en el prólogo, hay que prepararse para una “lucha a muerte” que califica de “eminentemente ideológica” contra enemigos que todavía “no han presionado las armas”. Esta frase es otra constatación rotunda de los alcances del plan de masacre, elaborado antes de que surgiera la primera organización guerrillera.

El sucesor de Caggiano en el arzobispado de Buenos Aires pasaba los fines de semana en la casa de recreo El Silencio, donde también festejaban el fin de curso sus seminaristas. En 1979 la Armada escondió allí a medio centenar de detenidos-desaparecidos para que no los encontrara la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Es el único caso conocido de un campo de concentración que funcionara en una propiedad eclesiástica.

¿Por qué la Iglesia Católica actuó de ese modo si en la Argentina nunca hubo un atentado de la guerrilla contra personas o lugares eclesiásticos que, en cambio, fueron blanco predilecto de la represión militar?

Para entenderlo es preciso alejarse en el tiempo y en el espacio porque la Iglesia Católica es una institución bimilenaria, universal y compleja.

Nuevas preguntas

Pero antes de llegar a la conclusión aparecen nuevas preguntas:

¿Por qué las demás dictaduras de la seguridad nacional carecieron del componente dogmático que impregnó al gobierno de facto argentino entre 1976 y 1983?

¿Cuál es el motivo por el que sólo aquí un grupo marginal como Cité Catholique cobró tal influencia sobre eclesiásticos y militares?

¿Qué razón hubo para que en Chile, Uruguay y Brasil la Iglesia fuera refugio de los perseguidos y no su azote como en la Argentina?

¿Cómo se entiende que ese Episcopado que santificó un poder ilegítimo y brutal tuviera más bajas en su jerarquía que los del resto del continente? ¿A qué se debe que un Pontífice como Pablo VI, que rechazó los intentos de cooptación del chileno Pinochet, sucumbiera sin resistencia a la seducción de los argentinos Videla y Massera?

La masa del iceberg

Cuando llevaba más de mil quinientas páginas escritas en procura de las respuestas, regresé al más sensato propósito inicial de contar la historia de El Silencio. La parte sumergida de ese iceberg era una masa imponente de documentos, entrevistas y bibliografía. Constituía el involuntario esbozo de una historia política de la Iglesia Católica en la Argentina a lo largo de un siglo: desde que el general-presidente Julio A. Roca expulsó al delegado apostólico Luis Matera en 1884 hasta que el liberal-radical laicista Raúl Alfonsín recibió el gobierno en 1983, como consecuencia del derrumbe de la dictadura sangrienta cuya praxis resulta inexplicable sin conocer aquel siglo de historia eclesiástica. El texto se abre con una imprescindible reseña de los cambios producidos en el mundo en el siglo previo, a partir de la Revolución Francesa.

En este ciclo de crisis, renacimiento, apogeo y declinación, la Iglesia fue el soporte espiritual de la clase dominante, a la que Walsh atribuyó una inclinación temperamental al asesinato. La forzada identidad entre la Nación Argentina y la dogmática católica y la investidura de sus militares y obispos con la autoridad de vigilar y castigar cualquier apartamiento de la única verdad admisible están en la base de lo sucedido.

La secularización de la sociedad argentina emprendida por una burguesía liberal que importó su modelo económico de Londres y su modelo cultural de París fue incompleta. Las leyes de enseñanza laica y del registro civil de nacimientos, matrimonios y sepelios redujeron la influencia eclesiástica. Pero, a diferencia de los países vecinos, el impulso reformista no alcanzó para separar al Estado de la Iglesia, pese a que en la Argentina ofreció menor resistencia que en Chile. Allí la oposición católica llegó a exhumar sus muertos de los cementerios para emparedarlos en las iglesias, por temor a la promiscuidad con los cadáveres de excomulgados, y el arzobispo de Santiago decretó la execración de los cementerios secularizados.

La Constitución brasileña aseguró en 1891 que ningún culto o iglesia gozaría de subvención oficial, ni tendría relaciones de dependencia o alianza con el gobierno. Todas las confesiones se ejercerían con libertad en forma pública. También dispuso que la enseñanza sería laica, los cementerios seculares y el matrimonio civil.

El divorcio por mutuo consentimiento fue ley uruguaya en 1907 y por la sola voluntad de la mujer en 1913. La separación de la Iglesia Católica y el Estado fue incluida en la Constitución oriental en 1919.

La Iglesia y el Estado chileno fueron separados por la Constitución de 1925. Sólo la Argentina, Bolivia y Paraguay cruzaron el siglo XX sin aligerar ese lastre.

Ni hablar de la radical Constitución mexicana de 1917 y su legislación complementaria de 1924, que prohibió las escuelas religiosas, confinó los actos de culto al interior de los templos, transfirió al Estado todas las propiedades eclesiásticas, proscribió cualquier actividad o pronunciamiento político de sacerdotes y publicaciones religiosas, expulsó a prelados extranjeros e impuso a los nativos penas de prisión efectiva por criticar al gobierno y sus leyes o mostrarse con sus hábitos fuera de las iglesias.

Ruina económica y moral

En plena guerra civil estadounidense Pío IX reconoció al gobierno confederado sudista y a Jefferson Davis como su presidente. Una de las figuras centrales del Episcopado estadounidense consideró atroz la emancipación de los esclavos porque condenaría a la ruina económica a los estados del sur y a la ruina moral a sus presuntos beneficiarios, que no estaban preparados para la libertad. Abraham Lincoln fue asesinado el Viernes Santo de 1865. Uno de los acusados se refugió en Canadá con ayuda de un sacerdote, de allí llegó a Roma con protección eclesiástica y obtuvo un lugar en el regimiento papal que resistía la unidad italiana. En Estados Unidos las clases burguesas eran protestantes, leían la Biblia y oraban en inglés y la Iglesia Católica quedó asociada con los inmigrantes pobres, italianos e irlandeses. Todas las iglesias eran libres y el principio de separación del Estado y la religión era tan sagrado que recién en 1983 el gobierno de Estados Unidos designó un embajador en el Vaticano.

La derrota de los confederados en la guerra civil estadounidense terminó con la economía de plantación, sentó las bases para el desarrollo industrial y la democracia plena. El ordenamiento social argentino en cambio fue equivalente a una victoria del sur en la guerra civil norteamericana. La clase que había organizado la Nación Argentina y aprovechado los términos favorables del intercambio para integrar la producción pampeana al mercado mundial no contó con un partido político que defendiera sus intereses dentro de la competencia electoral, ni supo articular un discurso coherente de respuesta a los grandes movimientos de masas del siglo XX que por derecha e izquierda jaquearon al liberalismo en su cuna europea.

Aunque luego degeneró en una burocracia reelectiva, México llevó a cabo una revolución popular. Brasil, Chile y Uruguay tuvieron gobiernos burgueses basados en partidos relativamente poderosos, aquellos que cortaron el cordón umbilical según la consigna de Montalembert y Cavour: “La Iglesia libre en el Estado libre”.

A diferencia del estadounidense, el brasileño, el chileno o el uruguayo, el liberalismo argentino nunca comulgó con la democracia.

La fe sale a las calles

La burguesía modernizante no tenía respuesta para el desafío anarquista, socialista y sindicalista que se manifestó durante la primera década del siglo XX en Buenos Aires. La revolución bolchevique fallida de 1905 y la triunfal de 1917, le dieron una sensación de urgencia que la llevó a cerrar la brecha abierta con la Iglesia por las reformas secularizadoras, que se detuvieron por décadas.

Juntos enfrentaron los nuevos desafíos, según el libreto inmutable del orden jerárquico y la obediencia aportado por el socio eclesiástico. La burguesía no supo cómo ganar elecciones, la Iglesia despreciaba la soberanía popular que se oponía a la divina. Ambos se propusieron cortar el nudo político que no sabían cómo desatar. En el adoctrinamiento del Partido Militar que debía empuñar la espada para dar el tajo cumplieron un papel central los vicarios y capellanes castrenses, una institución que la ley eliminó en el Uruguay en 1911, al establecer que el Ejército no concurriría a ceremonias religiosas ni habría saludos de la bandera a personas o símbolos religiosos porque implicaban violentar las conciencias.

En 1925 Pío XI formuló la solemne proclamación de Cristo Rey. Su Encíclica Quas Primas añora la Edad Media y a Gregorio VII, el Papa del siglo XI que señaló su poder haciendo aguardar tres días en penitencia al emperador Enrique IV sobre la nieve y el hielo de Canosa, al pie de los Apeninos. A las fuerzas subversivas del orden clerical (el protestantismo, la masonería, el liberalismo, el socialismo, el comunismo), debían oponerse los principios de jerarquía y disciplina que habían regido la Cristiandad medieval, esa edad dorada en que los Vicarios de Cristo Rey eran los gobernantes supremos de una sociedad internacional de carácter total (que en realidad se ceñía a poco más que Europa). Según la definición de Pío XI la fe no debía recluirse en los templos o los hogares, sino salir a las calles. Sobre todo debía regir la conducta de los gobernantes, sometidos a la “realeza social de Cristo”, es decir el reino de su Iglesia sobre la sociedad.

El corpus ideológico integrista se afirmó a partir del largo reinado de Pío XI y no excluyó extremos estrambóticos como la cruzada del cardenal Louis-François-Desiré Edouard Pie para recuperar el Sagrado Prepucio de Cristo, la única parte de su cuerpo que no ascendió a los cielos. El integrismo guió la acción de la Iglesia en la Argentina durante buena parte del siglo XX, mucho más allá de su vigencia en Europa. Frente a él las corrientes católicas democráticas y liberales, inspiradas por el filósofo francés Jacques Maritain, nunca pasaron de ser una activa pero reducida minoría. El integrismo se sostenía en una mezcla inestable de conservadurismo tomista y doctrina social. Sólo variaría en cada momento la proporción de sus ingredientes. Trasladada al campo político, esa fórmula será el sustento de una de las vertientes principales del autoritarismo, con su predilección por el corporativismo y el nacionalismo, su aversión a la democracia, sus mitos sobre la armonía social, su rechazo de una sociedad pluralista, su antisemitismo y su espíritu de cruzada, que marcaron a la sociedad que los padeció. Apenas durante la década peronista el reformismo social tomaría la delantera sobre el autoritarismo político, que tampoco entonces faltó.

El Partido Militar

A mediados del siglo XIX Donoso Cortés había vaticinado en España que la Iglesia y las Fuerzas Armadas serían el único sostén de lo que llamaba civilización en lucha contra la barbarie, que identificaba con el comunismo y el socialismo. En el laboratorio argentino del siglo siguiente esa predicción se amplió hasta incluir al liberalismo y a la mera democracia representativa.

Cuando estaban por cumplirse treinta años del golpe de 1976 las intensas emociones que recorrían todos los estratos de la sociedad me desviaron por segunda vez de la secuencia cronológica. Así surgió “Doble juego. La Argentina católica y militar”, un libro que trata de la conducta del Episcopado durante aquel gobierno de facto.

Ya publicadas esas investigaciones, el plan es recorrer un siglo de la historia política de la Iglesia Católica en la Argentina con el deseo de identificar en cada momento aquellas tendencias a veces visibles y otras subterráneas que alcanzarían su máxima siniestra expansión durante la última dictadura.

Este primer volumen cubre desde la expansión del liberalismo laicista hasta el derrocamiento de Juan D. Perón por un golpe militar cuyos tanques y aviones lucían una cruz dentro de una letra V, que significaban Cristo Vence. Las actas de las reuniones episcopales manuscritas durante los años del peronismo por el obispo Antonio Plaza, la correspondencia de Caggiano y el arzobispo cordobés Lafitte, las hojas resecas por el fuego del incendio de 1955 que se deshacen al tocarlas, permiten atisbar en la penumbra de los salones las disputas entre los hombres, sus posiciones encontradas, que a menudo se dirimen por el humano método de la votación universal, obligatoria y secreta. No deja de ser una ironía, ya que ése era el nudo del conflicto con el peronismo, cuya legitimidad plebeya competía con la de origen divino que se arrogaba el Episcopado. La comunidad organizada de la Iglesia era una pirámide con Cristo en el vértice. Pero las dos personas de la pareja presidencial amenazaban con subrogar a las tres de la Santísima Trinidad. Paralela a esa tensión se desarrollaba la disputa de clases por el ingreso, cuando la rentabilidad del capital descendió a la mitad. El Episcopado volvió a alinearse entonces con los sectores tradicionales.

De Perón a Kirchner

El conflicto de Perón con la Iglesia tiene especial interés en el momento de la aparición de este volumen, dada la actitud de confrontación del presidente del Episcopado actual, cardenal Jorge Bergoglio, con el gobierno del presidente Néstor Kirchner. Hace medio siglo el contraste entre la modernidad peronista y el arcaísmo eclesiástico escaló en el peor momento y de la peor manera. Entonces, la hostilidad fue iniciada por un gobierno en crisis política, económica e individual que perdió el control de las fuerzas que había desencadenado; ahora, por un líder eclesiástico que se debate contra su propia historia y sobreactúa la polarización con un gobierno que no agrede a la Iglesia pero que tampoco le brinda el trato reverencial al que se considera acreedora. Las diferencias entre uno y otro caso son tantas como las plagas de Egipto narradas en el Exodo y no es preciso explicitarlas aquí.

Los volúmenes siguientes tratarán las tres décadas que culminan con la caída del gobierno militar en 1983 y que comprenden el surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo que tensionó a la Iglesia más que cualquier otro fenómeno surgido de sus filas, antes y después.

La intención es ofrecer un eje interpretativo sobre asuntos principales de nuestra historia, como el autoritarismo, las constantes intervenciones militares y la violencia. Esto no implica ignorar los aportes a estos males de la vertiente denominada liberal, que merecería un esfuerzo equivalente de investigación. Los hechos siempre tienen múltiples causas y cada autor privilegia algunas aunque no desdeñe el resto. Pero es llamativo que la línea que aquí se desarrolla haya sido tan subestimada. Existen valiosas indagaciones sobre diversos episodios y períodos en los que la Iglesia tuvo incidencia política y otras apologéticas o centradas sólo en la propia institución eclesiástica, pero ninguna que analice en esa clave la historia argentina moderna.

Campaña procelitista de la iglesia católica" Como ya lo hicieron antes de las elecciones en 1982, 1983, 1989 y 1999, los obispos enumeraron "desafíos"

ArgAtea: La otra lectura Documento del Episcopado: "Compromiso ciudadano y las próximas elecciones"
Basta de mentir!!

Como ya lo hicieron antes de las elecciones en 1982, 1983, 1989 y 1999, los obispos enumeraron "desafíos" que consideran significativos con respecto a los cuales indican el rumbo que, a su parecer, debería seguirse. En ellos se incluyen los principales temas que discutieron en la asamblea plenaria que tuvieron desde el lunes hasta ayer en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera, en Pilar."

http://www.diariomardeajo.com.ar/losobisposdeconfianzademenem.htm


Documento del Episcopado: "Compromiso ciudadano y las próximas elecciones"
La Iglesia reclamó evitar la demagogia y el clientelismo

Dijo que la reconciliación aún está pendiente y exigió autonomía para los tres poderes

En su calidad de “miembros” de la “sociedad política”, los obispos pidieron ayer que las próximas elecciones sean transparentes y se alejen de “prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva”, tras reclamar también que los poderes del Estado sean real y auténticamente autónomos.

En un documento titulado “Compromiso ciudadano y las próximas elecciones”, distribuido ayer al término de la primera reunión anual del Episcopado, que preside el cardenal Jorge Mario Bergoglio, la Iglesia recuerda que “está pendiente la deuda de la reconciliación”, la obligación de los ciudadanos de “controlar la gestión del gobernante” y la posibilidad de incumplir las leyes si se oponen a la ley natural.

El pronunciamiento se difundió cuando falta poco más de un mes para los comicios porteños, en medio de una relación distante entre las autoridades eclesiásticas y el gobierno nacional.

La Iglesia advierte que las elecciones constituyen una ocasión propicia para hacer un “examen serio” sobre la forma en que todos –obispos, autoridades y simples ciudadanos– cumplen con su compromiso social, sus deberes y obligaciones. Sin mencionar directamente al Gobierno, los prelados afirman que ese compromiso debe ser del ciudadano que concurre a votar, pero también del postulante.

En dos carillas y media, los obispos describen sus "preocupaciones" y advirtieron: "Es urgente que todos los argentinos, y especialmente los cristianos, descubramos mejor nuestra vocación por el bien común, y así nos convirtamos de habitantes en ciudadanos, corresponsables de la vida social y política".

Como ya lo hicieron antes de las elecciones en 1982, 1983, 1989 y 1999, los obispos enumeraron "desafíos" que consideran significativos con respecto a los cuales indican el rumbo que, a su parecer, debería seguirse. En ellos se incluyen los principales temas que discutieron en la asamblea plenaria que tuvieron desde el lunes hasta ayer en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera, en Pilar.

Como problemáticas que reclaman un compromiso ciudadano, citaron la vida, la familia, el bien común, la inclusión, el federalismo y las políticas de Estado.

Diálogo y consensos

Con el estilo y el lenguaje característicos de quienes lo redactaron, los monseñores Jorge Casaretto -obispo de San Isidro y presidente de la comisión de Pastoral Social de la CEA- y Carmelo Giaquinta -arzobispo emérito de Resistencia-, se reivindica para las políticas de Estado la validez del diálogo y de los consensos.

Afirmaron que el bien común "sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia".

También reclamaron la "necesaria y justa autonomía" de las provincias respecto del poder central y diagnosticaron: "Nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamiento que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos".

A tono con los términos políticos de moda, los prelados también hablaron de inclusión. Lo hicieron al afirmar que "no obstante el crecimiento económico y los esfuerzos realizados", la pobreza y la inequidad siguen siendo problemas fundamentales.

Una vez más, y en evidente alusión a los intentos legislativos de despenalizar el aborto y de reglamentar la eutanasia, repitieron que "la vida es un don y el primero de los derechos humanos" que se debe respetar. "Corresponde" preservarla desde el momento de la concepción y cuidar "su existencia y dignidad hasta su fin natural".

No fue incluida, sin embargo, la inquietud sobre los fundamentos y orientación de la educación que el cardenal Bergoglio y otros obispos han reiterado con énfasis en los últimos tiempos.

Al respecto sólo se afirmó que la familia es la "primera responsable de la educación de los hijos" -en contraposición con los que reclaman para el Estado esta potestad- y, en alusión a los programas de educación sexual, indicaron que "debe promoverse la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor".

El hermetismo con el que se manejaron los prelados impidió conocer, hasta el momento, los términos en los que la comisión ejecutiva, que preside Bergoglio, informó a la asamblea sobre los frustrados pedidos de audiencia a los titulares de las cámaras legislativas. Según había informado el secretario general de la CEA, monseñor Sergio Fenoy, el Episcopado viene pidiendo sin éxito desde diciembre ser recibidos por el presidente del Senado, Daniel Scioli, y de Diputados, Alberto Balestrini. "El Episcopado en pleno lo está pidiendo. No veo por qué no nos pueden recibir", dijo Fenoy.

En el documento, los obispos señalaron también que "está pendiente la deuda de la reconciliación" e invitan a levantar la mirada de la coyuntura para que la celebración del Bicentenario, que se celebrará entre 2010 y 2016, encuentre a los argentinos en "un ambiente de paz y amistad social".

Desde el Gobierno se esperaba ayer con expectativas el mensaje de los obispos, quienes, por temor a que sus palabras fueran repetidas con un sentido diferente del que ellos les asignan, suspendieron todo contacto formal con la prensa. Eligieron hablar a través de un mensaje escrito y, parafraseando al mismo Jesucristo, parecieron decir: "El que pueda entender, que entienda".

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION
"Fraternidad"

# Con la intención de "pedir a Dios que conserve íntegro el don de la fraternidad" entre los pueblos uruguayo y argentino, el cardenal Jorge Bergoglio, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) invitó a su par de Uruguay, monseñor Carlos María Collazi, a celebrar una misa durante la 93» Asamblea Plenaria que terminó ayer en Pilar. Pero Collazi no pudo asistir porque en esos días también realizaba su asamblea el episcopado uruguayo. Anteayer, los obispos uruguayos informaron a los argentinos que en su reunión habían celebrado una misa para pedir por la fraternidad entre ambos pueblos.

http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=904472

2007-04-28

LA GRAN TRANSPARENCIA

ArgAtea: Pedimos al lector antes de leer el documento difundido por BERGOGLIO, vea los siguientes enlaces y pueda darse cuenta que la iglesia católica supone se dirige a una sociedad de imbéciles e idiotas de bastante buena voluntad, porque aún no se decide a decirle a su avasallamiento, NUNCA MÁS:
Les decimos que no hay simples ciudadanos, hay ciudadanos a secas. Sí, es cierto hay que informarse, informese aquí quienes están haciendo procelitismo religioso con estos discursos.

"6. La trascendencia del acto eleccionario exige una gran transparencia, que lo aleje de prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan su profundo significado y degradan la cultura cívica. Por otra parte, es obligación del ciudadano controlar la gestión del gobernante."

Justamente hay que saber porqué el estado sustenta la iglesia, queremos saber sobre los fondos, la exepción de impuestos y los espacios gratuitos en medios de difusión... o simplemente :

2007-01-22

La contradicción en números:15,5 millones de pobres, 5,6 millones de indigentes y en Misiones: 22 millones para levantar una cruz


Luego sí lea lo siguiente:

28.04.2007 | Clarin.com | Ultimo Momento


16:02 | Duro reclamo de la Iglesia en medio de la tensión con el Gobierno

La Conferencia Episcopal, liderada por el cardenal Bergoglio, exigió "capacidad de diálogo y consenso" y advirtió que en el país hay "resentimientos y desencuentros" que dejan pendiente una deuda de reconciliación. Fue a través de un documento final del plenario de obispos en el que también pidieron transparencia y "alejar las prácticas demagógicas" en las próximas elecciones.

Clarín.com

Tal como estaba previsto, la Conferencia Episcopal Argentina, que preside el cardenal Jorge Bergoglio, dio a conocer hoy un documento sobre el compromiso cívico de los cristianos ante las elecciones. A través del mismo, la Iglesia pidió "gran transparencia" en los próximos comicios y exhortó a "alejar las prácticas demagógicas y las presiones indebidas como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan su profundo significado y degradan la cultura cívica".

El plenario de obispos también exigió políticas de Estado y advirtió que "una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía sino, sobre todo, cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos".

El punto 8 de la declaración -que está divido en dos capítulos- advierte que "nos queda pendiente la deuda de la reconciliación" y que "nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamientos, que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos".

El texto, que generó enorme expectativa por el clima de tensión con el Gobierno, fue dado a conocer tras las deliberaciones de la 93 Asamblea Plenaria del Episcopado, que sesionó desde el lunes en la Casa de Ejercicios del Cenáculo-La Montonera, de Pilar.

Inicialmente, se había pensando en presentar el documento —de dos carillas— en una rueda de prensa. Pero se optó por distribuirlo a través de Internet para evitar el contacto con los periodistas.

http://www.clarin.com/diario/2007/04/28/um/m-01408985.htm

DESPUES DEL AVASALLAMIENTO DE LA IGLESIA CATÓLICA Y SU OBISPADO, AL FONDO DEL RÍO ES DONDE VAMOS A PARAR...

26.04.2007 | Clarin.com | El País

ELABORA UN DOCUMENTO QUE HABLARIA SOBRE "AVASALLAMIENTO" DEL PODER JUDICIAL
La Iglesia se mete en la pelea entre el Gobierno y la Justicia

La Casa Rosada sigue con expectativa la posible difusión de un documento crítico.
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Sergio Rubin

El plenario de obispos que sesiona hasta el sábado en Pilar podría pronunciarse críticamente sobre aspectos del quehacer nacional antes del cierre del cónclave. Fuentes eclesiásticas revelaron ayer a Clarín que una comisión redactora avanza en un borrador que será sometido a la discusión y eventual aprobación de todos los participantes de las deliberaciones.

La posible difusión de un documento es seguida con gran expectativa por la Casa Rosada —temen cuestionamientos a su gestión— en momentos en que las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia atraviesan un momento de singular tensión por los roces entre el presidente Néstor Kirchner y el titular del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio.

Las fuentes dijeron que el borrador se encuentra en un estado muy embrionario como para anticipar aspectos de su eventual contenido. Con todo, señalaron que en los intercambios sobre la actualidad que hicieron los obispos surgieron recurrentemente inquietudes sobre la situación institucional a partir del "avasallamiento de la Justicia" por parte del Poder Ejecutivo y "el deterioro del federalismo".

En rigor, entre los obispos existen diferencias de opiniones sobre el alcance de un eventual documento. Algunos religiosos son muy poco proclives a que la Iglesia se meta demasiado con temas de alto voltaje político. Consideran que los ánimos entre el Gobierno y el Episcopado están demasiado caldeados como para sumar ciertas expresiones que podrían terminar "echando más nafta al fuego".

"Están aquellos que quieren que se digan cosas fuertes, no necesariamente dirigidas al Gobierno sino a toda la sociedad, aunque cada uno verá si le cae el sayo; y aquellos que prefieren que se toquen sólo algunas cuestiones educativas como la Ley de Educación Nacional y el Programa Nacional de Educación Sexual", dijo un informante.

El tema educativo fue central en el debate de ayer. El martes se había escuchado un informe del presidente de la Pastoral Social, obispo Jorge Casaretto, sobre el problema de las adicciones, un asunto que viene preocupando mucho a los religiosos por el fuerte aumento que detectan en el consumo de drogas.

El plenario —que se realizan en la casa de retiros El Cenáculo— arrancó el lunes con una misa durante la que Bergoglio dijo que la Iglesia "fue, es y será perseguida". Casi simultáneamente, Kirchner afirmó que no siempre "los seguidores del Evangelio ponen la otra mejilla".

http://www.clarin.com/diario/2007/04/26/elpais/p-01301.htm

EL ESCENARIO DE LOS FUNDAMENTALISTAS

25.04.2007 | Clarin.com | El País

LA PELEA ELECTORAL | LA RELACION ENTRE LA CANDIDATA PRESIDENCIAL Y EL TITULAR DEL EPISCOPADO
En medio de los cruces entre Kirchner y la Iglesia, Carrió elogió a Bergoglio

"Me siento maravillosamente representada por él", dijo Lilita sobre el cardenal.
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Clarín.com

Mentora de la llamada Coalición Cívica, Elisa Carrió salió a respaldar ayer al cardenal Jorge Bergoglio en la polémica que lo enfrentó al Gobierno en las últimas horas, a propósito del contenido de su última homilía. "Me siento maravillosamente representada por él", dijo Lilita, cáustica.

El titular del Episcopado había pronunciado una frase con destino de aguijón, el lunes: "La Iglesia fue, es y será perseguida". Si bien no se refirió al Gobierno con todas las letras, la particular dureza de toda la homilía (habló de "desinformación, difamación y calumnias") y el momento de tensión que define a la relación actual entre la Iglesia y el poder político, hicieron que las miradas apuntaran a la Casa Rosada. Al punto que el propio presidente Néstor Kirchner, casi sin perder tiempo, acusó al clero de "no poner a veces la otra mejilla como yo estoy dispuesto a hacerlo".

La defensa que hizo Carrió de Bergoglio parece potenciar esa polémica, acaso lo contrario de lo que procuró hacer ayer el Gobierno, a través de sus voceros habituales, diciendo que Kirchner no quiso chocar con el cardenal.

"Yo soy una militante cristiana, soy una liberal de izquierda cristiana y, en consecuencia, formo parte de una Iglesia militante, y me alegra muchísimo, me encanta ser perseguida, porque es signo de buenaventuranza", aseguró Carrió a la agencia DyN, parafraseando a Bergoglio.

Agregó: "Me encanta tener un pastor como Bergoglio en Buenos Aires, que no negocie la verdad, porque creo que al Reino lo construimos nosotros para que El vuelva. Si hay muchos que no negocian la verdad y que se bancan la persecución, me parece bien. Todo lo otro es lectura menor de personas menores". Aludía, claro, a Kirchner.

La distancia entre el Presidente y Bergoglio es histórica. Pero en las últimas semanas el Gobierno mira al cardenal con particular desconfianza porque le adjudica ser el artífice del acercamiento político entre Carrió y Jorge Telerman, el jefe de gobierno porteño que busca su reelección en un espacio que ha quedado enfrentado al Presidente luego de la inclusión de la Coalición Cívica que impulsa la líder del ARI.

Carrió ha negado esto en público. No se vio en Telerman, cuya excelente relación con Bergoglio es pública, tanto fanatismo por desmentir la versión.

Aquel acuerdo Telerman—Carrió tuvo como principal prenda de negociación la candidatura a vicejefe del radical Enrique Olivera, aliado porteño de Lilita.

Fue Kirchner, en lo que pareció un intento de apoyo a su candidato porteño (Daniel Filmus), quien le pegó a Olivera cuando dijo que votar por él es "volver para atrás". Olivera, se aclara, acompañó políticamente a Fernando de la Rúa. Sobre esta chicana presidencial, Carrió dijo ayer: "Un Presidente que se degrada a sí mismo en al disputa menor habla por sí sólo. Me da mucha pena el escenario incivilizado que propone".

http://www.clarin.com/diario/2007/04/25/elpais/p-00901.htm

2007-04-27

León Ferrari: La Iglesia perseguida

Viernes, 27 de Abril de 2007
La Iglesia perseguida
Por León Ferrari
En su fuerte campaña por recuperar el poder, que la Iglesia tuvo con De la Rúa, Menem, Onganía y Videla, Bergoglio acusa al Gobierno de perseguirla al afirmar que “la Iglesia fue, es y será perseguida”
(Página/12, 24/4/07).
Sin remontarnos a la historia del cristianismo, todos recuerdan las hazañas de la Iglesia en tiempos de Videla.
Se equivoca el cardenal al falsear la realidad: quién le va a creer que la Iglesia es perseguida cuando miente al decir que lo fue en el pasado: ¿con Videla?, ¿en la Conquista?, ¿en la caza de esclavos en Africa?, ¿en la caza de brujas?, ¿en la Inquisición?, ¿en el antisemitismo?

El mayor crimen del cristianismo es el antisemitismo que nace como antijudaísmo religioso en el Evangelio y se convierte por obra de San Pedro, de los santos, santas, párrocos, sacerdotes y feligreses, que durante casi dos milenios repitieron la acusación de Jesús y de San Pedro que los judíos mataron a Jesús, en el antisemitismo cristiano que originó Auschwitz.

Entre las mayores culpas de la Iglesia se cuentan los millones de judíos asesinados por Hitler en un país con 94 por ciento de cristianos: Auschwitz es un crimen cristiano. La Iglesia no es perseguida: es perseguidora.

2007-04-25

Encuesta: ¿Cree que la Iglesia busca influir en la campaña electoral?

Encuestas

Opinión del lector

Encuesta¿Cree que la Iglesia busca influir en la campaña electoral?


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25.04.2007 al 02.05.2007 | 4778 votos
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No --------------------- 40.49%

No sabe ------ 3.64%

http://www.lanacion.com.ar

2007-04-23

LADRAN SANCHO! SEÑAL QUE CAVALGAMOS...

ArgAtea: Los "métodos de la difamación y la calumnia" no son refutables ni demostrables, no para ArgAtea que al menos con su pensamiento crítico demuestra por la razón y recurre a hechos, busque en este sitio por: Bergoglio y vea a quién él perseguía en 1974. Aún no nos han tirado al mar, señor obispo.
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Bergoglio denunció persecuciones a la Iglesia y advirtió que toma forma de difamación y calumnia

BUENOS AIRES, abr 23 (DyN) - El presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires), denunció hoy que la Iglesia es "perseguida", y advirtió sobre el método de la difamación y la calumnia para hacer que ésta "crezca, se contagie y se justifique al punto de parecer razonable".

"La Iglesia fue, es y sPublicarerá perseguida", aseveró el purpurado porteño en la misa de apertura de la 93a Asamblea Plenaria que, hasta el sábado, sesionará en la casa de ejercicios El Cenáculo -La Montonera-, de la localidad bonaerense de Pilar, condicionada por el contexto electoral del país.

Tras considerar que "la Iglesia será perseguida en la medida en que mantenga su fidelidad al Evangelio", Bergoglio alertó sobre las formas que a su entender toma este "acontecimiento eclesial de fidelidad y de no negociar la verdad".

"A veces es frontal y directa. Otras veces hay que saberla reconocer en medio de las envolturas 'culturosas' con que se presenta en cada época, escondida en la mundana 'racionalidad' de un cierto autodefinido 'sentido común' de normalidad y civilidad", precisó el primado.

Bergoglio sentenció que "los métodos fueron y son los mismos: la desinformación, la difamación, la calumnia, para convencer, poner en marcha y -como toda obra del Demonio- hacer que la persecución crezca, se contagie y se justifique, al punto que parezca razonable y no precisamente persecución".

"Pobre la Iglesia tibia que rehuye y evita la cruz. No será fecunda, se 'sociabilizará educadamente' en su esterilidad con ribetes de cultura aceptable. Éste es, en definitiva, el precio que se paga, y lo paga el pueblo de Dios, por avergonzarse del Evangelio, por ceder al miedo de dar testimonio", recordó el presidente del Episcopado a un centenar de obispos.

Bergoglio convocó a sus pares a pedirle a Dios que "nos conceda la gracia de no avergonzarnos de la Cruz de Cristo, de no ceder a la tentación de que, por miedo, conveniencia o comodidad, negociemos la estrategia del Reino que entraña pobreza, humillaciones y humildad".

Los obispos iniciaron hoy su primera asamblea plenaria anual, que tendrá como objetivo de debatir acciones pastorales sobre temas "preocupantes" como la educación, la formación sexual en las escuelas y el crecimiento de las adicciones.

Las deliberaciones se realizarán en medio de un clima de tensión con el Gobierno, que acusa a Bergoglio de meterse en la campaña electoral porteña para perjudicar a los candidatos del kirchnerismo, y del malestar de la cúpula episcopal porque ni Senado ni Diputados responden a sus pedidos de audiencia.

Tal es el grado de conflicto, que funcionarios de gobierno buscaron esta tarde conocer por anticipado el contenido de la homilía que Bergoglio pronunció para abrir el debate episcopal.

Previo a la misa se realizó el habitual "intercambio pastoral", en el que los obispos Juan Carlos Romanín (Río Gallegos) y Marcelo Melani (Neuquén) expusieron el estado de la crisis docente en sus jurisdicciones.

Los prelados coincidieron en que las manifestaciones por reclamo salarial fueron "multitudinarias y pacíficas", por eso criticaron el asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba.

"Por lo pacíficas que fueron las marchas, se hace más incomprensible su muerte", dijeron Romanín y Melani, puso saber DyN de un vocero episcopal.

En tanto, mañana el plenario decidirá si difunde o no una declaración sobre el contexto electoral al término de las deliberaciones.

El secretario del Episcopado, monseñor Sergio Fenoy, había adelantado a DyN que la asamblea puede pronunciarse sobre el tema, y hasta dio a entender que puede reflexionar sobre el carácter "excepcional" que debe tener la incursión de sacerdotes en política.

CGV WS K-4854

DYN 20:21 04-23-07

2007-04-22

LA MODA SOTANA DE BERGOGLIO, SI USTED "LOS CONOCE" NO LOS VOTA

El periodista Carlos Pagni, en su habitual columna de La Nación, escribe hoy una interesante artículo en la cual analiza el rol que está asumiendo el cardenal jorge Bergoglio en la compulsa electoral porteña.

* BERGOGLIO, EL LÍDER DE LA OPOSICIÓN

* EL EPISCOPADO CRITICARÍA AL GOBIERNO

Además de ser nombrado por varios como el "motor" del pacto entre Jorge Telerman y Elisa Carrió, logró reunir en un mismo acto al jefe de Gobierno y su competidor, Mauricio Macri, y aparece como un jugador estratégico en el armado antikirchnerista de la Capital.

El cardenal se metió en la campaña
Su gesto de ayer no parece casual y lo ven como el motor del pacto Telerman-Carrió Por Carlos Pagni, La Nación

Por Carlos Pagni

Es habitual que el cardenal Jorge Bergoglio haga trabajar a sus hermeneutas a destajo. En la Misa por la Educación de ayer recordó a los jóvenes que murieron en Cromagnon. Mencionó el gran dolor que inundó a la juventud y dijo: "No hemos llorado lo suficiente". La fórmula fue una repetición casi exacta de la que utilizó en la celebración de Corpus Christi de 2005 y que se interpretó como una imputación oblicua contra Aníbal Ibarra, por entonces jefe de gobierno y ausente en la ceremonia, como ayer.

Bergoglio habló como arzobispo de Buenos Aires. Es decir, como pastor católico de la ciudad en la que se produjo aquella tragedia. Pero sus críticos entenderán esta explicación como una coartada. La Capital será escenario de una pelea electoral muy ajustada, con un desenlace provisional el 3 de junio.

Uno de los protagonistas de esa campaña es Ibarra, cuyo apellido forma con Cromagnon la misma familia de palabras. El ex jefe de gobierno lidera una de las listas del Gobierno para la Legislatura porteña. La otra la preside Ginés González García, que, para espanto de la feligresía, se lanzó envuelto en la bandera de la despenalización del aborto.

Ibarra y González García irán a las urnas adheridos a la boleta de Daniel Filmus. Es el ministro de Educación y, por eso, el gran ausente de la misa de ayer. Se entiende: sus relaciones con Bergoglio quedaron suspendidas cuando la ley federal de educación cobijó, contra lo pactado con el Episcopado, un programa contra la discriminación de la mujer que incluye un reclamo para que el aborto no sea considerado delito. Si se sigue repasando la lista queda claro por qué el único oficialista que asistió ayer al templo fue Carlos Heller. Este banquero carece de agravios con el obispo, aunque no huele a incienso: es, como Filmus e Ibarra, otro miembro de la escuadra de ex comunistas que representan a Kirchner en el distrito, grupo al que, de manera cariñosa, llaman en la Casa Rosada "El circo de Moscú".

El pronunciamiento del prelado de ayer selló el destino del tedeum del próximo 25 de mayo: se realizará en Mendoza, sede de José Arancibia, a pesar de que la revolución fue porteña. El Presidente no está de ánimo para que nueve días antes de los comicios porteños le hagan recordar sus culpas en el reclinatorio.

Los agravios preexistentes y las desavenencias ideológicas de Bergoglio con los candidatos del Gobierno no justifican a quienes creen que la homilía de ayer sea vista como una intromisión en la lucha electoral que agita a la diócesis. Pero los que quieran verla así podrían auxiliarse en otro dato: los esfuerzos del arzobispo por configurar, en torno de Elisa Carrió, Jorge Telerman y Enrique Olivera, una oferta opositora exitosa.

La gravitación del cardenal sobre Carrió es inocultable. Lo mismo que su simpatía por Telerman, a quien, al poco tiempo de asumir como jefe de gobierno, visitó en su despacho. Olivera es un católico ferviente y pertenece a una familia de religiosos: su hermano Bernardo, sin ir más lejos, es el abad general de los trapenses en Roma. No debería sorprender que para Carrió esta urdimbre en torno de Bergoglio sea la mejor garantía de que su acuerdo con Telerman no degenerará en una adhesión transitiva a la Casa Rosada una vez consumada la disputa municipal. Quienes vieron a Carrió, Telerman y Olivera en la Catedral el 2 del actual, cuando se celebró la misa por los caídos en Malvinas, piensan así. Creen que el jefe de la Iglesia metropolitana no se limita a acercar a dirigentes con alguna comunidad de valores, sino que pretende reproducir en Buenos Aires el fenómeno de Misiones de octubre pasado.

Nadie describió con más simpatía el talento de los jesuitas para moverse en el terreno de las alusiones como Tomasi Di Lampedusa en El gatopardo , al retratar al capellán del príncipe de Salina. Bergoglio pertenece a esa escuela. Para él, la ambigüedad no tiene secretos. Es un problema para muchos de sus hermanos obispos, que disienten de la estrategia de distancia y frialdad del cardenal respecto del Gobierno. Ese debate tal vez se abra desde el lunes, cuando sesione por primera vez en el año la Asamblea Episcopal. Primero habrá un tradicional intercambio de ideas sobre la realidad nacional.

Acaso ese diálogo ya comenzó, a través de la prensa: el vicepresidente segundo de la Conferencia y obispo de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani, dijo ayer que la Comisión Ejecutiva del Episcopado, que encabeza Bergoglio, debería pedir una reunión con Kirchner. Agregó que la falta de diálogo daña a la Iglesia y a la administración.

Bergoglio ya fue presionado, en la última reunión de la asamblea, en noviembre pasado, para que reclamara una reunión con las autoridades. Ahora podría refutar a quienes lo aconsejan de ese modo. En diciembre solicitó audiencias al presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, y al del Senado, Daniel Scioli. No tuvieron la delicadeza de contestarle. Ni siquiera Scioli, que dio tanta muestra de fervor religioso en el Vaticano.

"Yo no juego a las visitas" dice ahora el cardenal, desairado. Pero sus hermanos insisten y abren así un interrogante: ¿hasta qué punto la estrategia de Bergoglio es la de todo el Episcopado? Hay muchos obispos que aconsejan dar una respuesta más coloquial a la indiferencia o agresividad de Kirchner. Es cierto, ninguno de ellos es cardenal en un momento en que la Iglesia argentina cuenta con un solo prelado de esa jerarquía. Sin embargo, esos obispos son numerosos: Arancibia, Arancedo, Villalba y Casaretto son algunos. Con matices, ellos piensan que la Argentina no está sometida a la dictadura del polaco Jaruzelsky y que no hay necesidad de prestar los templos para organizar a la oposición. Al menos todavía.

A estas voces críticas Bergoglio les podría responder que su acción no excede lo pastoral, que está lejos de postularse a un cargo electivo y que, en todo caso, puede impulsar la acción que considere más prudente en su arquidiócesis.

Podrían responderle que, a pesar de que no lo sea, su figura es vista como la del jefe de la Iglesia. Y que Carrió tal vez esté destinada en octubre a ser la principal rival de algún Kirchner. Los alineamientos municipales se proyectarían, entonces, sobre los nacionales. Por eso los obispos que tienen reparos hacia la estrategia de Bergoglio temen caer, víctimas de un malentendido, derrotados.

2007-04-05

MENSAJES CONTRADICTORIOS DE JORGE MARIO BERGOGLIO

1974
Buenos Aires, 27 de agosto de 1974

Carta de Principios de la Universidad del Salvador

En el transcurso del año 1974 la Universidad del Salvador vive el proceso que va a culminar en el desligue, momento de su historia en que la Compañía de Jesús confía su conducción a los laicos de la Asociación Civil. Cuando la Universidad, a través del Consejo de Laicos manifiesta la intensa necesidad de preservar su identidad, el R. P. Provincial le presenta el Documento "Historia y cambio", donde quedan delineados los puntos en los que la Nueva Universidad del Salvador deberá apoyarse para ser fiel a sí misma, para rescatar su "continuidad en el espíritu jesuítico: lucha contra el ateísmo, avance mediante el retorno a las fuentes, universalismo a través de las diferencias"..

Estos tres pivotes orientarán la espiritualidad y la misión de la Universidad del Salvador. Será una Universidad "fundada en la fe, es decir crítica e innovadora", una institución que, llevada por un sentido trascendente, religioso de la vida, ponga de manifiesto la crisis del ateísmo moderno -desde su perspectiva inmanente-, su imposibilidad de juzgar globalmente la aventura del hombre contemporáneo. Una Universidad cuya acción hacia adelante sea fiel a las fuentes marcadas por la institución organizante de San Ignacio de Loyola. Una Universidad que asuma la "seguridad de que la verdad encarnada sólo se muestre en el juego diverso de lo creado".

(...)
Jorge Mario Bergoglio, S.J.
Buenos Aires, 27 de agosto de 1974

HOY

Jueves 5 de abril de 2007

Bergoglio instó a "curar las divisiones"

El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina presidió la tradicional misa crismal de Jueves Santo; por la tarde, realizó el lavado de pies en el Hospital Rawson (...)

"Esos ojos sufridos de nuestro pueblo fiel que nos alientan al trabajo, a una vida de laboriosidad y alimentan nuestro fervor apostólico rescatándonos de toda pereza burguesa, ese ´aceite malo´ que unge en la parálisis del narcisismo y la comodidad", añadió.

Para el cardenal, esos fieles "tantas veces nos suplican lo ayudemos a curar sus divisiones, esas que destruyen amistades y familias, y -en ese pedido de unidad- nos hacen sentir que también son fruto del ´aceite malo´ los desgarros entre nosotros, el espíritu quejumbroso, la murmuración y las críticas que desfraternizan". (...)

http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=897505&pid=2331268&toi=5249

2007-02-15

Piña en línea con el Vaticano

ArgAtea: En realidad lo que se trae es el temor porque no cunda en otras creencias el ejemplo ya dado por el obispo Piña en la iglesia católica.


El Obispo Piña en línea con el Vaticano

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=039386&Parte=0

Noticia en El Obispo Piña en línea con el Vaticano

Por: Domingo Riorda (ECUPRES)

Fecha publicación: 14/02/2007

Tema: La interna en la Iglesia Católica

País/es: Argentina

El Obispo Piña realizó declaraciones invitando a la ciudadanía de Misiones que en las próximas elecciones no vote “ningún sacerdote, monja o pastor”, lo que lo coloca en consonancia con las directivas del Vaticano.

Piña fue candidato, junto con pastores y monjas, de una coalición formada en contra la reforma constitucional provincial que ganó la contienda. El Vaticano objetó esa participación que tenía el apoyo del Cardenal Jorge Bergoglio, Presidente del Episcopado de la ICR en Argentina. En su mensaje a la ciudadanía el obispo emérito también comunicó que no será candidato a ningún cargo político.

De esta forma, el que parecía obispo rebelde, cierra el círculo habitual de los funcionarios de la Iglesia Católica Romana que terminan aceptando la obediencia debida a las autoridades máximas, cuestión que simbolizan al colocar toda la extensión de su cuerpo, boca abajo, sobre el piso del altar, cuando son ordenados sacerdotes.

Piña explicó su decisión afirmando que 'Nuestra vocación y nuestra misión es otra. Estoy seguro de que, como gobernantes, seríamos pésimos gobernantes, porque no es lo nuestro”, casi un calco de la opinión del Papa, a lo que agregó opinar sobre otros clérigos mostrando la soberbia de las máximas autoridades eclesiásticas católico romanas al meterse en organizaciones (iglesias) que no son la suya.

En esa intromisión, Piña sostiene que “En el caso de un pastor, está además el peligro de que quiera llevar el agua a su molino”, por lo que cambia el argumento de que “no es lo nuestro” por el de “ojo con votarlos que pueden juntar más gente que la que tienen”

Es decir, que además de opinar sin tener en cuenta que las otras iglesias tienen una concepción distinta del ministerio pastoral, alertan sobre el peligro de esos pastores, que fácilmente se asocia al peligro de las “sectas”, terminología que el catolicismo romano utiliza habitualmente para esos sectores religiosos.

Lo de Piña avala la interpretación que adoptamos en la nota “Vaticano va por la caída de Prodi”, del 12 de este mes, que a su vez surgía de la ofrecida por los periodistas del matutino Clarín y que no ha sido tomada por ningún otro medio de Argentina como tampoco de Uruguay ni del continente latinoamericano, por lo que se puede concluir que los grandes consorcios periodístico le decretaron el silencio.

El Vaticano tiene una estrategia de aislamiento de sus sacerdotes y obispos preocupados por las situaciones sociales de sus países, especialmente latinoamericanos y caribeños, que podrían apoyar a un cambio social que el Vaticano interpreta que es de la “modernidad” y el “relativismo” ya colocados en el índex eclesiástico sustituyendo al otrora comunismo que a su vez había ocupado el lugar que antes tenía el laicismo y anteriormente el socialismo y antes la Revolución Francesa.

La propuesta es clara. No muevan la estantería que se van a caer los frascos que aún cuando ya están vacíos pueden modificar el orden instituido del verticalismo y la obediencia debida que es la sumisión.

2007-01-14

CRIA CUERVOS Y TE SACARÁN LOS OJOS

POLITICA Y RELIGIÓN

ArgAtea: Es incomprensible que en nuestro país se mantenga la presencia de un obispo castrense como “representante institucional religioso dentro de las Fuerzas Armadas", institución esta que es subvencionada por todos los ciudadanos argentinos.

Es inadmisible que pensando en una Argentina moderna y de acuerdo a estos tiempos, este vocero del estado del Vaticano, se adjudique la creencia de todos los que pertenecen a esa institución por imposición de la Constitución Argentina, es más que estas cuestiones se discutan previamente fuera de nuestro país.

La pregunta es hasta cuando seremos receptores pasivos de las consecuencias nefastas de la influencia del clero en la logística de las fuerzas armadas ?

Hasta cuando criaremos cuervos para que luego nos saquen los ojos?

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http://www.clarin.com/diario/2007/01/14/elpais/p-01344932.htm

El tema más explosivo es el del obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, que en abril renunciará ante el Pontífice al cumplir 75 años de edad, como establecen las normas de la Iglesia. El nuncio apostólico en Buenos Aires, monseñor Adriano Bernardini, sugirió a Kirchner hace unos días, cuando el Presidente lo recibió en audiencia, iniciar conversaciones acerca de la terna con los nombres de los tres candidatos a suceder a Baseotto (es necesaria la aprobación del Gobierno), pero Kirchner respondió que la cuestión había que tratarla "en otro momento". Como Clarín informó ayer, hay ya dos nombres como candidatos a integrar la terna. Los obispos Carlos Malfa (Chascomús) y Rubén Frassia (Avellaneda).

El caso Basseotto es un revulsivo que crea incertidumbre en las relaciones entre la Santa Sede y la Argentina, porque el Papa aceptará la dimisión del obispo castrense solo si el Gobierno acepta nombrar un sucesor.

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http://www.argenpress.info/nota.asp?num=038691

Bergoglio estratega de la visita al Vaticano

Por: Domingo Riorda (ECUPRES)

(Fecha publicación:11/01/2007)

Información Adicional

Tema: La interna en la Iglesia Católica

País/es: Argentina - Vaticano

La visita de la delegación del Episcopado de la Iglesia Católica Romana de Argentina al Vaticano se presenta con el objetivo la renovación del aire de las relaciones con la sede romana, pero no debe descartarse que el propósito es fortalecer al Cardenal Jorge Bergoglio SJ como figura papal.

Las tres figuras principales de la Conferencia Episcopal Argentina están en el Vaticano desde el domingo pasado. Ellos son el cardenal Jorge Bergoglio, Presidente del Episcopado; Mss. Luis Villalba, Arzobispo de Tucumán y vicepresidente primero de la Comisión Ejecutiva; Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora y vicepresidente segundo; y monseñor Sergio Alfredo Fenoy, obispo electo de San Miguel y Secretario General del Episcopado.

El cambio de autoridades en el Vaticano es el tema más señalado por los medios para esta visita. Los funcionarios que salieron estaban en buenas relaciones con el menemismo y les había producido más de un dolor de cabeza al Episcopado. Así que esta es la oportunidad para ver que alianzas se puede tejer. La estrategia de Bergoglio es despersonalizar las gestiones y por ellos va un equipo de trabajo.

Las reuniones con los principales responsables de distintas áreas, los dicasterios, una especie de ministerios, da la oportunidad de conocer mejor a sus responsables y tratar los temas que interesa el Episcopado argentino. En la agenda de los argentinos se encuentra las batallas perdidas en la temática del sexo, incluida la educación sexual en los ciclos de estudio; cierta preocupación por la libertad de prensa y la justicia; la participación de obispos y curas en política directa; la cuestión del Vicario Castrense; la proliferación de las iglesias de la líneas carismática y pentecostal y su introducción en la política.

Ese punteo de cuestiones se trata de consideraciones importantes, pero no son cuestiones aisladas sino que se encuentran en el propósito de reelaborar la estrategia de la jerarquía católica romana en Argentina. Este tipo de acción a larga distancia es propia de la mentalidad de Bergoglio que, por el momento, se afirma en la perspectiva de presidente del Episcopado y líder de las relaciones con el Gobierno, solo cambiable si el Vaticano le baja el pulgar.

La pregunta a resolver es si esa estrategia del Arzobispo de Buenos Aires coincide con la de Benedicto XVI. Vale recordar que Bergoglio fue un candidato papal opositor a Ratzinger y que las pretensiones de ser Papa no se alejaron del interés de Bergoglio quien encuentra que la situación de la ICR en Argentina es apta para probar cierto estilo papal que tenga cabida en el futuro. En otras palabras serviría para fortalecer la imagen de Bergoglio a nivel internacional donde tiene buena cantidad de obispos que lo ven como la figura alterna a Benedicto XVI.

En esta interpretación no es menor recordar que Bergoglio integra la Comisión Pontificia para América Latina (CAL) y que participa de las sesiones de la Secretaría General del Sínodo de Obispos que preside el Papa.